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Artículos - septiembre 2008

# jueves, 25 de septiembre de 2008 14:01

ANDY & LUCAS

PIN…UNA DE CAL

Un hombre asfixia a sus cuatro hijos, degüella a su mujer e intenta quemar los restos. A pesar de esa acción imperdonable, el asesino en cuestión contará con la presencia de un abogado dispuesto a defender lo indefendible. Aunque Andy & Lucas estén muy lejos de encarnar al diablo y para muchos se limiten a asesinar cuestiones puramente estéticas, hoy me veo en la obligación de apoyar su noble causa.

Convertido en la referencia cultural de innumerables adolescentes aún en proceso de desarrollo (tanto físico como mental, dicen sus críticos), el dúo gaditano sigue emocionando a ese público fácil, que se derrite ante palabras tan poco rebuscadas como 'corazón', 'amor', 'luna', 'lágrimas'...Fácil, pero no tonto.
 
Poetas urbanos con raigambre en el campo, Andy & Lucas simbolizan el romanticismo sencillo pero eficaz. Dibujan a diario, en compañía de sus dulces voces, sonrisas en numerosos labios juveniles y no tan juveniles, agradecidos ante propuestas que no buscan perderse en la abstracta experimentación.

Además, mientras su repertorio de digestión rápida encandila sobre todo al sector femenino, su ‘look’ también ha terminado marcando tendencia en barrios, afueras y derivados. O, más bien, ellos han sido los encargados de promocionarlos más allá de esas fronteras.

Los epítetos con los que sus detractores se refieren a ellos (horteras, simplones, cargantes…) no son por otro lado sino reflejo de una ceguedad. Esa que le impide a algunos en este país reconocer la propia esencia del mismo. Andy & Lucas, como decía, le cantan a las cosas sencillas de la vida y lo hacen de una manera también sencilla. Y a quien no le guste sólo tiene que mirar para otro lado…o largarse del país.

PON…UNA DE ARENA

Spain is different. Que no nos quepa duda. Siempre lo ha sido y, a este paso, siempre lo será. Y Andy & Lucas son un buen ejemplo de ello. Porque solo en un país de pandereta y palmas como el que nos ha tocado sufrir (musicalmente hablando) puede triunfar (sí, triunfar) un dúo tan nefasto para la música como este a punto de publicar su cuarto disco en estudio.

Mientras en otro lugares el ‘mainstream’ está copado por artistas que, sin hacer nada del otro mundo, ofrecen alguna cosa destacable en sus trabajos discográficos (por lo menos, una canción de esas que terminamos llamando ‘temazo’), en España nos conformamos con cualquier 'gena' que la compañía de turno, generalmente una multinacional, nos eche a la cara.

Y así nos va. Con las listas secuestradas por ‘artistas’ como estos Andy & Lucas que denigran con sus canciones la palabra pop, la palabra flamenco, la palabra rumba o cualquier otra que sirva para definir un estilo de música que ellos solo saben utilizar para revocarse en esa caspa que, desgraciadamente, sigue cubriendo mucha de la producción cultural de este país.  
 
No quisiera despedirme sin argumentar que, en cualquier caso, Andy & Lucas son necesarios. Porque para poder disfrutar de la buena música es necesario toparse con propuestas como la presente para, a partir de ahí, experimentar el contraste comparando la grandeza con ofertas planas y repetitivas.

Por ello, desde aquí, quiero dar las gracias a Andy y a Lucas. Gracias por hacerme ver el buen gusto musical del que disfruto.

Gracias, gracias y mil gracias.

# jueves, 18 de septiembre de 2008 14:54

MILEY CYRUS

PIN…UNA DE CAL

Resumiendo: a punto de cumplir los diecisiete, Miley Cyrus es la nueva gallina de los huevos de oro de la industria del espectáculo estadounidense. Y, mientras siga poniéndolos tan grandes, ¿por qué no disfrutar de ellos sin atender a otras cuestiones? Además, a la chica le viene de casta: su padre es el inefable Billy Ray Cyrus.

Dicho esto, debemos reconocer que la chica se ha hecho famosa no solo por protagonismo en la serie de Disney ‘Hannah Montana’, donde prácticamente se interpreta a si misma; o por sus dos álbumes en solitario -‘Meet Miley Cyrus’ y ‘Breakout’- ambos número uno en las listas de venta de su país.

Buena parte de la culpa la han tenido unas fotografías realizadas a Miley por la famosa Annie Leibovitz. En ellas sale posando de una manera que muchos consideraron poco adecuada para una niña de su edad. Típico escándalo de los que gustan los americanos que, no obstante, demuestra un par de cosas a tener en cuenta.

Pese a que se tuvo que retractar, Miley no le tiene miedo a los retos ni a las opiniones de los demás; lo cual parece ser indicio de una personalidad que en el futuro nos puede deparar muchas alegrías. La chica tiene un algo con la cámara que permite atisbar una carrera plena de éxitos (ya se sabe lo que vale una imagen hoy en día).

¿La nueva Hillary Duff? Es posible, aunque tiene pinta de mucho más. Es cuestión de darle tiempo.

 

PON…UNA DE ARENA

Tan joven y tan golfa… Con apenas 16 años, esta estrella mediática en miniatura ya ha sufrido las consecuencias del mundo cibernético al ver como varias de sus fotos eróticas, tras un mal uso de ese peligroso medio de comunicación, acabaron en posesión de medio planeta.

Convertida en una Lolita Walt Disney con ganas de marcha, Miley Cyrus ve desde su mirada aparentemente inocente como sus impulsos se enfrentan a la mentalidad puritana de Estados Unidos donde, en la mayoría de las familias, se intenta que los hijos lleguen vírgenes al matrimonio.

Misión imposible para muchos, la actriz y vocalista parece tener en cualquier caso mucha prisa por comportarse como las mayores; léase Britney Spears o Paris Hilton, reinas de la poligamia retransmitida en directo para todos los hogares. ¿Qué será de ella dentro de unos años cuando cumpla la mayoría de edad?

Por lo visto, el supuesto talento que encierra esta niña queda en un segundo plano, dejando en moderado relieve sus atributos aún por desarrollar y esperando, como la gran mayoría de las adolescentes de ese país, entregar su cuerpo al talento del mejor cirujano plástico del barrio.

Ni música, ni arte: pura imagen comercial. Da pena observar cómo una cría llegó a convertirse en un sex symbol para los pedófilos encubiertos. Que vaya al colegio, como todas sus amigas, vea los dibujos animados, se tome un ‘nesquik’ y a dormir. Menos tontería

# jueves, 11 de septiembre de 2008 11:45

KATY PERRY


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PIN…UNA DE CAL

 

Los tiempos han cambiado. Mientras los chicos se pasean de la mano a plena luz del día ante ancianos franquistas que alucinan con este nuevo orden mundial, lolitas adolescentes se morrean en la puerta del colegio provocando crisis de ansiedad entre los sorprendidos progenitores.

 

Katy Perry abre los ojos, observa y decide retratar a través de un sonido reciente y juvenil esa actualidad socio-sexual que, aunque muchos darían su vida para volver a los tiempos de la castidad cristiana, ya se ha instalado con fuerza en la mente de nuestras últimas generaciones.

 

Enfureciendo a los más conservadores con canciones como ‘Ur So Gay’, ‘Hot N Cold’ o ‘I Kissed A Girl’, esta joven rebelde se suma así al reino colorido dominado hoy en día por muñecas mediáticas, léase Lily Allen y compañía.

 

¿Para que seguir escondiendo las rarezas humanas, las excepciones capaces de transformar un mundo común en un lugar variado y heterogéneo? Llegó la hora de mostrarse tal y como uno es, sin miedo a la repercusión, a las risas o incluso a la violencia física o moral.

 

A nivel puramente musical, no nos vamos a engañar… Construido por ingenieros en la sombra, la vocalista se limita a mostrarnos su generoso escote, mirarnos con esos preciosos ojos claros y vendernos otro producto efímero condenado a desaparecer en cuestión de tiempo… poco tiempo.

 

Pero alguien tenía que tirar la primera piedra riéndose de lo que para muchos descerebrados es obra del diablo. Lucifer, ¿ya sabes a quién debes quemar, no?

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PON…UNA DE ARENA

 

Con Katy Perry nos la han intentado volver a meter. Así de claro: la californiana es otro producto estudiado hasta los últimos detalles con el que encandilar a despistados (con poco criterio) y ‘fashion victims’ (menos criterio aún) por la vía del escándalo (sexo, homosexual para más señas, de por medio) y los fuegos artificiales (videoclips, promoción…).

 

La tipa reúne todos los ingredientes para ello: un pasado religioso (sus padres son o fueron pastores, ella cantó en el coro de la iglesia y, con 16 años, llegó a publicar un disco de temática cristiana: ‘Katy Hudson’); la asociación con productores de esos que saben dar brillo a las canciones, dejándolas huecas por el camino (The Matrix, Greg Wells…); y la siembra, a través de los medios, de una fama de adolescente problemática que, mucho nos tememos, no se corresponde con la realidad.

 

Todo ya muy visto por aquí, pese a ello igualmente efectivo. Así lo debieron pensar los directivos de la multinacional que la ficharon para la publicación de un ‘One Of The Boys’, álbum de debut que (una vez más) vuelve a reclutar los componentes necesarios: singles pretendidamente picantes y polémicos (lo serán para una sociedad tan banal y pacata como la americana) y baladas teñidas de rosita.

 

Aunque, al final, todo ello no hace sino convertir a Katy Perry en una Pink de medio pelo. Eso sí, sus quince minutos de fama (que diría Warhol) ya no hay quien se los quite.

 

# jueves, 04 de septiembre de 2008 15:41

AMAIA MONTERO

 


PIN…UNA DE CAL

 

Sus razones tendrá, digo yo, para dejar de lado una formación de éxito y embarcarse en una carrera en solitario con muy buenos augurios (aunque solo sea porque detrás está la multinacional de siempre) aunque, de momento, ninguna certeza (más que nada porque el disco todavía está en las mezclas y no sé sabe a ciencia cierta cuándo verá la luz).

 

Me refiero, como mis muy avispados internautas habrán adivinado ya (y si no, para eso está el título del post), a Amaia Montero. Esa chica eternamente rubia (teñida) y profundamente preocupada por su silueta (corre el rumor de que no deja que la fotografíen, en concierto, por debajo de la cintura) que a tantos jovencitos (y no tanto) ha encandilado con su voz y su estética.

 

Y, sigo diciendo, sus razones tendrá para tal paso haber dado. Me temo que la de mayor peso será, como no, el dinero. Ese que ella cree que puede ganar en mayores cantidades sin el concurso de sus ya ex compañeros de grupo. Se acaba así una bonita historia de amor (musical) y comienzan otras dos a su vez. Pero nada podemos, ni debemos, objetar (simplemente porque nosotros haríamos lo mismo en su situación).

 

A ambas aventuras les deseamos la mayor de las suertes en este mundo. Simplemente porque, cuando el río suena, es que agua lleva. Me explico: si tantas personas han acudido al centro comercial correspondiente a adquirir su copia de La Oreja De Van Gogh será porque algo les dará la escucha de sus canciones.

 

Y ahora, además, van a poder comparar y elegir: comprobar que la voz de Amaia era el motor de la banda donostiarra, a la cual mal porvenir le espera si no es capaz de compensar el glamour y la presencia que la cantante dotaba al grupo, factores ahora desaparecidos; y, por lo tanto, decantarse por ella en esta fraticida lucha.

 

Se lo merece.


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PON…UNA DE ARENA

 

La actualidad musical no espera a nadie. Ese monstruo hambriento se nutre de éxitos pasajeros, tendencias y modas con fechas de caducidad claramente expuestas sobre el envase en cuestión. Por ello, si el futuro de La Oreja De Van Gogh se escribe con una tinta sospechosa, la nueva aventura de su ex líder, Amaia Montero, parece condenada al naufrago incluso antes de levantar anclas.

 

Parece muy improbable que estas historias paralelas lleguen ambas a buen puerto, repitiendo cada una por su lado el incomprensible éxito de un cuarteto tan cursi como empalagoso… aunque, al menos, esperemos que finalmente enterrado para siempre. Esa sí que sería una buena noticia.

 

Como bien sabemos, las segundas partes nunca fueron buenas y más aún si al mando se halla una mujer con un carisma invisible, o quizá demasiado bien escondido bajo sus litros de tinte rubio. Ya hemos tenido nuestra dosis de ese pop fotocopiado…y pensar que ahora en vez de una tendremos dos. Ha llegado el momento de hacer un agujero en el suelo y escondernos hasta que esta tormenta decida dejarnos tranquilos pasando de largo.

 

Por ello, desde aquí, le deseamos la peor suerte del mundo con la esperanza de que sus apariciones televisivas y radiofónicas sean lo más escasas posibles. El ciclo ha terminado. Ha llegado el momento de dar paso a nuevas generaciones que, desgraciadamente, se limitarán a hacerlo tan mal como los predecesores… Es, me temo, ley de vida.

 

 

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