
PIN…UNA DE CAL
Resumiendo: a punto de cumplir los diecisiete, Miley Cyrus es la nueva gallina de los huevos de oro de la industria del espectáculo estadounidense. Y, mientras siga poniéndolos tan grandes, ¿por qué no disfrutar de ellos sin atender a otras cuestiones? Además, a la chica le viene de casta: su padre es el inefable Billy Ray Cyrus.
Dicho esto, debemos reconocer que la chica se ha hecho famosa no solo por protagonismo en la serie de Disney ‘Hannah Montana’, donde prácticamente se interpreta a si misma; o por sus dos álbumes en solitario -‘Meet Miley Cyrus’ y ‘Breakout’- ambos número uno en las listas de venta de su país.
Buena parte de la culpa la han tenido unas fotografías realizadas a Miley por la famosa Annie Leibovitz. En ellas sale posando de una manera que muchos consideraron poco adecuada para una niña de su edad. Típico escándalo de los que gustan los americanos que, no obstante, demuestra un par de cosas a tener en cuenta.
Pese a que se tuvo que retractar, Miley no le tiene miedo a los retos ni a las opiniones de los demás; lo cual parece ser indicio de una personalidad que en el futuro nos puede deparar muchas alegrías. La chica tiene un algo con la cámara que permite atisbar una carrera plena de éxitos (ya se sabe lo que vale una imagen hoy en día).
¿La nueva Hillary Duff? Es posible, aunque tiene pinta de mucho más. Es cuestión de darle tiempo.

PON…UNA DE ARENA
Tan joven y tan golfa… Con apenas 16 años, esta estrella mediática en miniatura ya ha sufrido las consecuencias del mundo cibernético al ver como varias de sus fotos eróticas, tras un mal uso de ese peligroso medio de comunicación, acabaron en posesión de medio planeta.
Convertida en una Lolita Walt Disney con ganas de marcha, Miley Cyrus ve desde su mirada aparentemente inocente como sus impulsos se enfrentan a la mentalidad puritana de Estados Unidos donde, en la mayoría de las familias, se intenta que los hijos lleguen vírgenes al matrimonio.
Misión imposible para muchos, la actriz y vocalista parece tener en cualquier caso mucha prisa por comportarse como las mayores; léase Britney Spears o Paris Hilton, reinas de la poligamia retransmitida en directo para todos los hogares. ¿Qué será de ella dentro de unos años cuando cumpla la mayoría de edad?
Por lo visto, el supuesto talento que encierra esta niña queda en un segundo plano, dejando en moderado relieve sus atributos aún por desarrollar y esperando, como la gran mayoría de las adolescentes de ese país, entregar su cuerpo al talento del mejor cirujano plástico del barrio.
Ni música, ni arte: pura imagen comercial. Da pena observar cómo una cría llegó a convertirse en un sex symbol para los pedófilos encubiertos. Que vaya al colegio, como todas sus amigas, vea los dibujos animados, se tome un ‘nesquik’ y a dormir. Menos tontería.