
PIN…UNA DE CAL
Un hombre asfixia a sus cuatro hijos, degüella a su mujer e intenta quemar los restos. A pesar de esa acción imperdonable, el asesino en cuestión contará con la presencia de un abogado dispuesto a defender lo indefendible. Aunque Andy & Lucas estén muy lejos de encarnar al diablo y para muchos se limiten a asesinar cuestiones puramente estéticas, hoy me veo en la obligación de apoyar su noble causa.
Convertido en la referencia cultural de innumerables adolescentes aún en proceso de desarrollo (tanto físico como mental, dicen sus críticos), el dúo gaditano sigue emocionando a ese público fácil, que se derrite ante palabras tan poco rebuscadas como 'corazón', 'amor', 'luna', 'lágrimas'...Fácil, pero no tonto.
Poetas urbanos con raigambre en el campo, Andy & Lucas simbolizan el romanticismo sencillo pero eficaz. Dibujan a diario, en compañía de sus dulces voces, sonrisas en numerosos labios juveniles y no tan juveniles, agradecidos ante propuestas que no buscan perderse en la abstracta experimentación.
Además, mientras su repertorio de digestión rápida encandila sobre todo al sector femenino, su ‘look’ también ha terminado marcando tendencia en barrios, afueras y derivados. O, más bien, ellos han sido los encargados de promocionarlos más allá de esas fronteras.
Los epítetos con los que sus detractores se refieren a ellos (horteras, simplones, cargantes…) no son por otro lado sino reflejo de una ceguedad. Esa que le impide a algunos en este país reconocer la propia esencia del mismo. Andy & Lucas, como decía, le cantan a las cosas sencillas de la vida y lo hacen de una manera también sencilla. Y a quien no le guste sólo tiene que mirar para otro lado…o largarse del país.

PON…UNA DE ARENA
Spain is different. Que no nos quepa duda. Siempre lo ha sido y, a este paso, siempre lo será. Y Andy & Lucas son un buen ejemplo de ello. Porque solo en un país de pandereta y palmas como el que nos ha tocado sufrir (musicalmente hablando) puede triunfar (sí, triunfar) un dúo tan nefasto para la música como este a punto de publicar su cuarto disco en estudio.
Mientras en otro lugares el ‘mainstream’ está copado por artistas que, sin hacer nada del otro mundo, ofrecen alguna cosa destacable en sus trabajos discográficos (por lo menos, una canción de esas que terminamos llamando ‘temazo’), en España nos conformamos con cualquier 'gena' que la compañía de turno, generalmente una multinacional, nos eche a la cara.
Y así nos va. Con las listas secuestradas por ‘artistas’ como estos Andy & Lucas que denigran con sus canciones la palabra pop, la palabra flamenco, la palabra rumba o cualquier otra que sirva para definir un estilo de música que ellos solo saben utilizar para revocarse en esa caspa que, desgraciadamente, sigue cubriendo mucha de la producción cultural de este país.
No quisiera despedirme sin argumentar que, en cualquier caso, Andy & Lucas son necesarios. Porque para poder disfrutar de la buena música es necesario toparse con propuestas como la presente para, a partir de ahí, experimentar el contraste comparando la grandeza con ofertas planas y repetitivas.
Por ello, desde aquí, quiero dar las gracias a Andy y a Lucas. Gracias por hacerme ver el buen gusto musical del que disfruto.
Gracias, gracias y mil gracias.