
PIN…UNA DE CAL
Adelantándome a la sarta de sandeces con las que Pon se explayará a continuación, he de decir que, efectivamente, Giorgios Kyriacos Panayiotou no es un nombre muy artístico que se diga; sin embargo, por supuesto que George Michael tiene más de tres canciones conocidas: ‘Wake Me Up Before You Go-Go’ (con Wham!), ‘I Want Your Sex’, ‘Faith’, ‘Father Figure’, ‘Freedom’, ‘Heal The Pain’…Imagino que no hace falta seguir.
No es nada nuevo que George Michael ande envuelto en polémicas. Ya durante su época en Wham! protagonizó diversos escándalos que le otorgaron una fama de chico malo que sus últimas hazañas en distintos baños públicos han terminado convirtiendo en fama de maduro medio tonto y algo perdido. Pero eso no quita para que nuestro querido cantante inglés posea una de las voces mejor preparadas del ‘showbiz’ contemporáneo.
Aquí lo que ocurre es que el chico, por su abierta homosexualidad, su opinión sincera acerca de las drogas y sus usos, y sus posicionamientos políticos, cae mal. En ciertos ambientes, dichos deslices no se perdonan; y desde allí son enviados los perros de la prensa sensacionalista para convertir en carnaza amarillenta una carrera fluctuante, pero con grandes momentos de provecho.
A George Michael, como a otros artistas problemáticos, deberíamos dejarle seguir su propio camino. ¿Quiénes somos nosotros, en todo caso, para inmiscuirnos en sus asuntos? Puede que, de esa manera, acabe mal; cosa que tampoco logrará evitar esta sobre exposición mediática cada vez que se sale de tono. Aunque, por el contrario, solo de esa manera tiene alguna posibilidad de volver por sus fueros.

PON…UNA DE ARENA
¿Quién demonios se esconde detrás de la figura de George Michael, detrás de esos cristales oscuros convertidos en las inseparables gafas de sol de un hombre que por motivos obvios, esconde la tenebrosidad de su mirada? Pues simplemente Giorgios Kyriacos Panayiotou, un anglo-greco-chipriota cuyo nombre no pareció convencerle del todo a la hora de lanzarse en el mundo del espectáculo.
Normal… ¿Hasta dónde llegarías con ese apellido tan poco glamoroso más adecuado para cualquier vendedor urbano de musaka?
Pero realmente, lo que uno se encuentra al analizar en profundidad la figura de este vocalista, es una estrategia parecida a la de los peores charlatanes y timadores. No hay nada como saber presentarse al público en el momento y en el lugar más adecuado.
Porque por muchos discos que haya vendido en su carrera, ¿cuántas personas serían capaces de nombrar tres canciones de este artista más conocido por sus peripecias en los baños públicos que por un talento aún por descubrir?
Además, basándose en una música que podríamos denominar como ‘sosa’, ‘aburrida’ y, por supuesto, ‘sobrevalorada’, el artista que incomprensiblemente tuvo el privilegio de reemplazar en alguna ocasión a Freddy Mercury en el seno de Queen logra, no obstante, seducir a un público mayoritariamente gay y, sobre todo, atraído por toda esa simbología rebelde.
George Michael, incluso, podría seguir triunfando y cobrando sus millonadas anuales sin siquiera publicar nuevos discos. En el fondo, ¿a quién le importan sus composiciones? ¿A quién?