Espacio publicitario
terra.es Blogs Oficiales

Artículos - diciembre 2008

# martes, 30 de diciembre de 2008 13:36

RAPHAEL

PIN… UNA DE CAL

El problema con Raphael es que la gente no se entera, o no se quiere enterar. Probablemente estemos hablando del artista español, en el ámbito de la música, más incomprendido del siglo XX. Pensar que a estas alturas hay quien todavía le cataloga junto a folclóricas y populistas de lo más rancio…¡que pena!

Se debería hacer un poco de historia, para saber que con Raphael estamos ante un cantante de voz prodigiosa al que se le veía venir desde pequeño; con menos de diez años ya andaba cantando por iglesias centroeuropeas, donde era considerado poco menos que un niño prodigio.

Después llegaron los 60 y Raphael decidió abrazarse al pop (de popular), convirtiéndose en un fenómenos de masas, dejando el pabellón bien alto en concursos por entonces mucho menos desprestigiados que ahora como Eurovisión y, de vez en cuando, sacarse de la manga alguna joya de pop ‘spectoriano’ que nos obliga a pensar en qué hubiera sido de su carrera con otras compañías (o en otro país, que no estaba aquí el horno para bollos).

Raphael imprimió además estilo, el suyo propio, a sus actuaciones, convertidas en ‘performances’ sobreactuadas que primero encandilaron a las señoras y luego han terminado haciendo tilín al público gay. Prueba de un artista camaleónico que, sin embargo, se ha mantenido fiel a su estilo a lo largo de cuatro décadas en las que ha llegado a vender más de 50 millones de discos en todo el mundo.

PON… UNA DE ARENA

En 1994, el destino estuvo a punto de acabar con uno de los máximos representantes del “horterismo” español, Raphael. Pero si aquel día la descarga eléctrica decidió darle una segunda oportunidad, una severa amonestación, el vocalista no pareció haber entendido el aviso y, como si nada, ha seguido manteniendo viva la llama del mal gusto.

Quizá ello explique los motivos por los que, unos años más tarde, en el 2003 para ser más precisos, el artista de Linares estuvo nuevamente a punto de perder la vida tras sufrir un grave problema hepático que, al final, se solucionó gracias a un transplante.

¿Cuántas oportunidades más tendrá el felino Raphael para rectificar; dejar de una vez la música y retirarse a un lugar aislado? Porque hasta ahora, la providencia le ha pegado unos cuantos sustos sin, para tanto (aquí no queremos mal a nadie), acabar del todo con una existencia que desde principios de los 60 inunda los centros comerciales, las gasolineras y las galas de televisión a base de discos en continuo desfase temporal.

En definitiva, aquí, el único escándalo, el único escandaloso es él. Ídolo de la tercera edad, dios de una generación en peligro de extinción, soñaría con ofrecer conciertos ante un público joven…

No obstante, todo ello quedará como un simple sueño, una fantasía imposible y Raphael va a tener que limitarse entonces a aburrir a los encorvados medio sordos de tres piernas. Y no sean mal pensados... me refiero al bastón; sí, al bastón. 

# martes, 23 de diciembre de 2008 15:45

THE ROLLING STONES

PIN…UNA DE CAL

Ya estamos en Navidad y pensamos tener derecho a todo… incluso a sobrepasar los límites de la ética profesional, la ética periodística. Pero que los niños crean en los milagros o en Papá Noel no significa que cada uno tenga la libertad de imaginarse un mundo lleno de ilusiones donde una de las mejores formaciones de todos los tiempos, por no decir la mejor, tenga que soportar los golpes bajos de personajillos sin puñetera idea de música.

Y sino que me respondan a la siguiente pregunta: ¿qué sería hoy en día del rock & roll sin la versión rebelde de The Beatles? ¿Acaso alguien piensa que si Mick Jagger se hubiese dedicado a limpiar supermercados o a distribuir el correo por su barrio, el mundo del arte no hubiese sufrido un vacío entonces inexplicable?  

Tienen sus años, sí. ¿Y qué? Estamos ya en pleno siglo XXI y la noción de “edad” ha evolucionado, ha cambiado a los ojos de una población mundial con una esperanza de vida cada día más amplia. Sin muletas, sin sillas de ruedas y sin tan siquiera la ayuda de terceros, siguen incendiando los estadios de fútbol de un planeta rendido a sus pies. Son The Rolling Stones, ni más ni menos… No lo olvidemos.

De todas formas, ¿cómo hacerlo? ¿Cómo olvidarse de temas tan punzantes como ‘Tell Me’, ‘Angie’ o ese himno intergaláctico titulado ‘Satisfaction’?

Para todos aquellos que sigan dudando de los dioses del rock, no vendría mal escribir a los Reyes Magos y pedirles algún que otro álbum de esa envidiable y extensísima discográfica.

PON…UNA DE ARENA

No es que tengamos todo el derecho, que lo tenemos ya que por suerte no vivimos bajo la dictadura del respeto mal entendido y la veneración hasta la arcada de toda momia musical que se precie; es que, además, nos vemos en la obligación de poner coto a esta locura. Hagamos cuentas al respecto: entre los cuatro componentes actuales de The Rolling Stones suman la friolera de 258 años.

¡Dos siglos y medio! Imperios más grandes han surgido y caído en este tiempo. Como para no derrumbar, de una vez por todas, a The Rolling Stones. Grupo de impecable pasado, para qué negarlo cuando es una obviedad, para ahora pasto de la nostalgia, el marketing y la carencia de un plan de jubilación para los músicos a nivel mundial.

A la pregunta de Pin, decir que no sé que hubiese sido del rock’n’roll de no ser por The Rolling Stones ya que no soy Rappel. Pero, probablemente, hubiese llegado otro grupo de blancos con melenas para apropiarse de una música que ya había sido inventada por los negros tiempo atrás (pregunta a los propios Stones, tú que te las das de saber tanto de música) y hacerse famosos con ella. Ya sabes cómo se las gastaban en aquellos tiempos con determinados tonos de piel.

Nadie pide aquí que se les olvide, faltaría más. Lo único que se solicita, que se suplica en caso de ser necesario, es que se vayan porque aquí ya no hay sitio para ellos. Que, como en muchos otros casos de los que ya hemos hablado aquí, dejen hueco a bandas más jóvenes con cosas nuevas que ofrecer. Y no conciertos a 200 ecus la entrada. 

# miércoles, 17 de diciembre de 2008 12:49

FRANZ FERDINAND

PIN…UNA DE CAL

Aunque sigan publicando discos, hace ya tiempo que Oasis están en fuera de juego. Lo mismo ocurre con Blur. Cierto es que han anunciado su vuelta a los escenarios pero… sinceramente… a punto de entrar en el año 2009, ¿alguien sigue creyendo en el cuarteto liderado por Damon Albarn? Esas dos sensibles ausencias han dejado un vacío enorme en el horizonte ‘brit-pop’. ¿Y quién mejor para suplir ambas bajas que Franz Ferdinand?

Influenciados por ese sonido ‘made in London’ o ‘made in Manchester’, los componentes de Franz Ferdinand no quisieron dejar pasar la gran oportunidad de su vida: colocarse como la referencia número uno dentro de la escena indie comercial. Y lo consiguieron. ¿Cómo? A base de ritmos pegadizos, rock optimista, letras amables y un directo explosivo.

Composiciones de la talla de ‘Take Me Out’, ‘The Fallen’ o ‘The Dark Of The Matinée’, entre otras, les ha abierto la puerta del reconocimiento internacional y de los recintos más importantes de cada metrópoli. Porque para actuar en el gigantesco Palacio de los Deportes de Madrid se necesita algo especial que tan sólo unos pocos tienen. Entre ellos, los escoceses.

Hoy en día, por mucho tirón que tengan bandas como Kaiser Chiefs, Franz Ferdinand son los únicos reyes del brit-pop, los únicos que podrían mantener a flote esa filosofía en peligro de extinción que tantas alegrías dio a las últimas generaciones. Para prolongar la fiesta, en enero se pondrá a la venta su tercer disco, un álbum que promete muchísimo. Y sino, escuchad el primer single ‘Ulysses’.

PON…UNA DE ARENA

Partamos de la idea de que el ‘brit-pop’ fue una cosa fea que murió, ahogado por sus desmedidas ansias de éxito, al poco de nacer. Y que los grupos que, aún hoy en día, siguen siendo asociados a dicho sonido no dejan de ser rémoras del pasado, muertos vivientes con poco o nada que ofrecer salvo su cuello para una colleja en directo.

De manera que si Franz Ferdinand son los nuevos valedores del ‘brit-pop’, algo que ya ni siquiera existe, apaga y vámonos. O mejor, que se vayan ellos; que dejen de dar el coñazo; que ya estamos más que hartos de grupos de blanquitos universitarios con ínfulas artísticas e intelectuales, pero más blandos que la mierda de pavo.

Lo de Franz Ferdinand, se pongan como se pongan sus muchos fans, no deja de ser música para pijos que quieren ir de alternativos. Gafapastas que abominan de productos como El Canto Del Loco, pero dispuestos a bailar con la más fea siempre que esta lleve las pintas adecuadas, las que imperan en el momento.

Lo bueno es que a Franz Ferdinand le quedan dos telediarios: solo han publicado dos discos, pero el bajón de calidad e interés entre uno y otro es abismal (a peor). Pasado nada halagüeño ahora que el cuarteto se dispone a publicar un nuevo álbum recién estrenado el nuevo año. Claro que…como nos encantan ver caer a nuestros antiguos ídolos. ¿A que sí?

# jueves, 11 de diciembre de 2008 13:11

CALLE 13

PIN…UNA DE CAL

Pana, déjame decirte tres cosas: Calle 13 molan, la parten y se salen por los cuatro costados. Y la razón es muy sencilla: no hay nadie como ellos. De manera que no te dejes confundir: aquí no estamos hablando de salsa, hip hop, cumbia u (¡horror! dicen los bienpensantes) reggaeton, sino de todos ellos juntos y revueltos. Dando como resultado un sonido urbano de origen latino nunca antes oído.

Porque en la Calle 13 confluyen una amalgama de músicas representativas de un continente entero, desde la Tierra de Fuego hasta Alaska. Un sueño bolivariano que ellos condensan en canciones que, directamente, parten culos allí donde pasan.

Solo aquellos incapaces de dejarse pervertir por su ritmo (o sea, de mover sin disimulo y arte dicha parte del cuerpo; o, al menos, de intentarlo) siguen anclados en ese racismo musical que les impide participar de esta fiesta continua que nos proponen los de Puerto Rico.

Les acusan de misóginos y violentos en sus letras normalmente aquellos que no se han parado tres segundos a escuchar sus letras. Quien así lo haga se dará cuenta de que, detrás de la retranca, hay mucha más miga de la que se pudiera imaginar: verbo incontenible, verdades como puños, humor negro, historias surrealistas…

Por una vez, y sin que sirva de ejemplo, deja tus prejuicios en casa, olvida que no te gusta la salsa y créete capaz de mover tus nalgas cual mulato cubano. Aparca la corbata y los modales, dale un poco de alegría al cuerpo y déjalo fluir.

¡A fuego hermano!

PON…UNA DE ARENA

Lo que en un principio nacía con aires de callejón sin salida (lugar donde, dicho sea, se acumulan los contenedores, las ratas y los vagabundos) se ha convertido en toda una señora calle dispuesta incluso a retar a la superstición. Porque ni siquiera ese número 13 ha impedido que el ‘macarrismo’ latino en cuestión se haga un hueco entre los raperos más populares de la actualidad sonora. Y eso ya es mucho decir… aunque con un tal Porta rondando por allí, ¿qué pensarían gigantes como Public Enemy de la escena hispana actual?  

Con un estilismo comparable al de atracadores criados en barrios bajeros, los dos hermanos (¡de padres distintos!) cambiaron las navajas o las pistolas por unos versos afilados, cortantes y, muchas veces, incapaces de ver donde se encuentra el límite entre la provocación y el asesinato verbal. Misóginos y machistas, el dúo camufla su odio hacia el sexo femenino bajo el término ‘ironía’, siempre eficaz para exculpar unos gestos denigrantes e incompatibles con el nuevo siglo.

Prestarles un micrófono, regalarles voz y difusión mediática parece una de las peores ideas en un mundo donde la juventud, sin personalidad ni capacidad de reflexión, deja influenciarse por unos ‘artistas’ convertidos en ídolos que tanto “molan” y que tanto gustan a las chicas post-adolescentes. Cuando el humor se confunde con la aberración, quizá resulte preferible obviar ofertas musicales de este calibre.

¿Calibre? 9 milímetros por lo menos. Entre ceja y ceja. Y luego lo llaman arte

# jueves, 04 de diciembre de 2008 13:51

MOJINOS ESCOZIOS

PIN…UNA DE CAL

El humor nunca está de más. Menos aún en los tiempos de crisis que vivimos: una sonrisa a tiempo puede salvarnos de un pésimo día, una realidad agobiante, un entorno gris, un jefe con malas pulgas, un compañero de piso con alergia a la limpieza o una parienta que se haya levantado en ‘uno de esos días’.

Es en esos momentos cuando uno agradece tener a mano una canción de este grupo catalán (que no les confunda el acento) con más de una década de carrera discográfica a sus espaldas. Que se dice pronto, pero asi es. Lo que me lleva a pensar que algo bueno tendrán; algo le darán al público para que este vuelva a comprar sus lanzamientos y acudir a sus conciertos.

Ese algo bien puede ser un rock tan clásico como bien hecho, tan común y mil veces oído como con maestría interpretado. Sin embargo, son sus letras (soeces, irreverentes, escatológicas…en una palabra, humorísticas) las que me temo que se terminan llevando el gato al agua.

¿Qué hay de malo en ello? Mucho, si nos atenemos a lo dicho por los cuatro críticos sesudos de siempre; esos que parecen empeñados en amargar nuestra existencia con su (supuestamente) infalible criterio. Poco o nada, si hacemos caso de aquellas personas que han convertido a los Mojinos en una de las bandas más populares de nuestro país.

Digan lo que digan por ahí.

PON…UNA DE ARENA

¿Esta es la imagen de España que queremos exportar al resto de Europa? Si es así, no es de extrañar que luego nadie nos tome en serio y se siga pensando que el único motor de nuestro país es el cachondeo (pronunciado con acento andaluz), la mediocridad y la atracción hacia lo puramente escatológico.

¡Ay… si una grande como Lola Flores levantara cabeza! La pobre se enfrentaría entonces a una realidad distorsionada donde la elegancia y la distinción han perdido su estatus de “intocable” para pasar a ser escupidos a diario por formaciones de la talla (o más bien del peso) de los Mojinos Escozíos.

No obstante, la culpa no la tienen estos seudo artistas que confunden las canciones de  barraca con la música. El problema se halla en el cerebro de un público dispuesto a desembolsar dinero (¡y en tiempos de crisis!) para adquirir esos álbumes. O alguna entrada que le dé derecho a presenciar uno de los conciertos donde el alcohol resulta imprescindible.

Porque con nombres de discos como ‘Pa Pito El Mio’ o el “tan esperado ‘Los Novios Que Las Madres Nunca Quisieron Para Sus Hijas Y El Novio Que Las Hijas Nunca Quisieron Para Su Madre’, la única medicina viable para soportar tal disparate parece hallarse en la receta del ‘kalimotxo’ y derivados.

Ala, venga… brindemos pues por la España del mal gusto, por la España del ‘caca, pedo, pis’ y digamos adiós con el corazón (y la boca llena de vómito) a Julio Iglesias. 

Publicidad


Recomendaciones

Síguenos

Buscar