
PIN…UNA DE CAL
Aunque sigan publicando discos, hace ya tiempo que Oasis están en fuera de juego. Lo mismo ocurre con Blur. Cierto es que han anunciado su vuelta a los escenarios pero… sinceramente… a punto de entrar en el año 2009, ¿alguien sigue creyendo en el cuarteto liderado por Damon Albarn? Esas dos sensibles ausencias han dejado un vacío enorme en el horizonte ‘brit-pop’. ¿Y quién mejor para suplir ambas bajas que Franz Ferdinand?
Influenciados por ese sonido ‘made in London’ o ‘made in Manchester’, los componentes de Franz Ferdinand no quisieron dejar pasar la gran oportunidad de su vida: colocarse como la referencia número uno dentro de la escena indie comercial. Y lo consiguieron. ¿Cómo? A base de ritmos pegadizos, rock optimista, letras amables y un directo explosivo.
Composiciones de la talla de ‘Take Me Out’, ‘The Fallen’ o ‘The Dark Of The Matinée’, entre otras, les ha abierto la puerta del reconocimiento internacional y de los recintos más importantes de cada metrópoli. Porque para actuar en el gigantesco Palacio de los Deportes de Madrid se necesita algo especial que tan sólo unos pocos tienen. Entre ellos, los escoceses.
Hoy en día, por mucho tirón que tengan bandas como Kaiser Chiefs, Franz Ferdinand son los únicos reyes del brit-pop, los únicos que podrían mantener a flote esa filosofía en peligro de extinción que tantas alegrías dio a las últimas generaciones. Para prolongar la fiesta, en enero se pondrá a la venta su tercer disco, un álbum que promete muchísimo. Y sino, escuchad el primer single ‘Ulysses’.

PON…UNA DE ARENA
Partamos de la idea de que el ‘brit-pop’ fue una cosa fea que murió, ahogado por sus desmedidas ansias de éxito, al poco de nacer. Y que los grupos que, aún hoy en día, siguen siendo asociados a dicho sonido no dejan de ser rémoras del pasado, muertos vivientes con poco o nada que ofrecer salvo su cuello para una colleja en directo.
De manera que si Franz Ferdinand son los nuevos valedores del ‘brit-pop’, algo que ya ni siquiera existe, apaga y vámonos. O mejor, que se vayan ellos; que dejen de dar el coñazo; que ya estamos más que hartos de grupos de blanquitos universitarios con ínfulas artísticas e intelectuales, pero más blandos que la mierda de pavo.
Lo de Franz Ferdinand, se pongan como se pongan sus muchos fans, no deja de ser música para pijos que quieren ir de alternativos. Gafapastas que abominan de productos como El Canto Del Loco, pero dispuestos a bailar con la más fea siempre que esta lleve las pintas adecuadas, las que imperan en el momento.
Lo bueno es que a Franz Ferdinand le quedan dos telediarios: solo han publicado dos discos, pero el bajón de calidad e interés entre uno y otro es abismal (a peor). Pasado nada halagüeño ahora que el cuarteto se dispone a publicar un nuevo álbum recién estrenado el nuevo año. Claro que…como nos encantan ver caer a nuestros antiguos ídolos. ¿A que sí?