
PIN…UNA DE CAL
Ya estamos en Navidad y pensamos tener derecho a todo… incluso a sobrepasar los límites de la ética profesional, la ética periodística. Pero que los niños crean en los milagros o en Papá Noel no significa que cada uno tenga la libertad de imaginarse un mundo lleno de ilusiones donde una de las mejores formaciones de todos los tiempos, por no decir la mejor, tenga que soportar los golpes bajos de personajillos sin puñetera idea de música.
Y sino que me respondan a la siguiente pregunta: ¿qué sería hoy en día del rock & roll sin la versión rebelde de The Beatles? ¿Acaso alguien piensa que si Mick Jagger se hubiese dedicado a limpiar supermercados o a distribuir el correo por su barrio, el mundo del arte no hubiese sufrido un vacío entonces inexplicable?
Tienen sus años, sí. ¿Y qué? Estamos ya en pleno siglo XXI y la noción de “edad” ha evolucionado, ha cambiado a los ojos de una población mundial con una esperanza de vida cada día más amplia. Sin muletas, sin sillas de ruedas y sin tan siquiera la ayuda de terceros, siguen incendiando los estadios de fútbol de un planeta rendido a sus pies. Son The Rolling Stones, ni más ni menos… No lo olvidemos.
De todas formas, ¿cómo hacerlo? ¿Cómo olvidarse de temas tan punzantes como ‘Tell Me’, ‘Angie’ o ese himno intergaláctico titulado ‘Satisfaction’?
Para todos aquellos que sigan dudando de los dioses del rock, no vendría mal escribir a los Reyes Magos y pedirles algún que otro álbum de esa envidiable y extensísima discográfica.

PON…UNA DE ARENA
No es que tengamos todo el derecho, que lo tenemos ya que por suerte no vivimos bajo la dictadura del respeto mal entendido y la veneración hasta la arcada de toda momia musical que se precie; es que, además, nos vemos en la obligación de poner coto a esta locura. Hagamos cuentas al respecto: entre los cuatro componentes actuales de The Rolling Stones suman la friolera de 258 años.
¡Dos siglos y medio! Imperios más grandes han surgido y caído en este tiempo. Como para no derrumbar, de una vez por todas, a The Rolling Stones. Grupo de impecable pasado, para qué negarlo cuando es una obviedad, para ahora pasto de la nostalgia, el marketing y la carencia de un plan de jubilación para los músicos a nivel mundial.
A la pregunta de Pin, decir que no sé que hubiese sido del rock’n’roll de no ser por The Rolling Stones ya que no soy Rappel. Pero, probablemente, hubiese llegado otro grupo de blancos con melenas para apropiarse de una música que ya había sido inventada por los negros tiempo atrás (pregunta a los propios Stones, tú que te las das de saber tanto de música) y hacerse famosos con ella. Ya sabes cómo se las gastaban en aquellos tiempos con determinados tonos de piel.
Nadie pide aquí que se les olvide, faltaría más. Lo único que se solicita, que se suplica en caso de ser necesario, es que se vayan porque aquí ya no hay sitio para ellos. Que, como en muchos otros casos de los que ya hemos hablado aquí, dejen hueco a bandas más jóvenes con cosas nuevas que ofrecer. Y no conciertos a 200 ecus la entrada.