
PIN… UNA DE CAL
Vale, de acuerdo… Las reuniones de grupos aparentemente
disueltos se han convertido en una nueva moda en busca de beneficios económicos
fáciles. Pero esa no es la cuestión. Las cifras, los dólares, los euros o todo
lo que esté en relación directa con el dinero debería quedar en un segundo
plano. Aquí, lo que cuenta, lo único que realmente merece la pena señalar es el
regreso de todo un fenómeno, el fenómeno Blur.
Toneladas de recuerdos inmersos en una memoria cada día más
cebada por informaciones innecesarios saldrán de nuevo a flote. Todas aquellas
jóvenes que entonces suspiraban por Damon Albarn volverán a enfrentarse al
fantasma del movimiento 'teenager', a un histerismo disimulado bajo las
apariencias de la edad y de los nuevos compromisos.
Sin embargo, les costará trabajo, mucho trabajo olvidar
quienes fueron. Porque nos hallamos ante los fundadores del brit-pop, con permiso
de Oasis. Ni más ni menos. Por ello, antes circunstancias de tal calibre, ¿a
quién le importan los motivos de esta resonada resurrección?
Por ahora han confirmado un concierto. Será en el Hyde Park
de Londres el próximo día 3 de julio. Una ocasión perfecta para medir la
respuesta popular ante una de las noticias musicales más importantes de la
temporada 2008/2009. Y no hace falta ser Rappel para imaginar todo lo que
ocurrirá aquel día marcado ya en miles de calendarios británicos. Será una
noche para suspirar, una velada perfecta para mirar a los ojos de la melancolía
y, de paso, reencontrarse con un pasado que ya parecía insalvable.
PON… UNA DE ARENA
Otros listos que aprovechan el viento a favor para recolocar
sus caras en el primer plano de las vitrinas mediáticas. ¿No se habían ido?
¿Entonces por qué tienen que volver? La gloria no espera. Ni siquiera si te
llamas Blur. Tuvieron su época de éxito pero la escena británica ha
evolucionado y ya no hay sitio para ellos. Si acaso se pensaban que les
estábamos echando de menos están muy equivocados.
Ahora desfilarán sobre algunos escenarios internacionales
con aires endiosados y repelentes que demasiadas personas interpretarán como un
comportamiento normal por parte de artistas que, en realidad, nada hubiesen
sido sin la presencia de los hermanos Gallagher. Una vez más, se agarraron al
triunfo de Oasis y, valiéndose de ese nuevo sonido, sacaron unos cuantos buenos
álbumes. Pero, seamos realistas, ¿era realmente para tanto?
Por otra parte, si Damon Albarn hubiese nacido con el rostro
de Joey Ramone, me apuesto la vida a que el cuarteto jamás hubiese publicado un
disco ni hubiese atraído a nadie. No obstante, las locas quinceañeras han
crecido, han perdido una cantidad importante de hormonas revolucionadas y quizá
ya no tengan el mínimo interés en acercarse a esa propuesta musical obsoleta.
Desgraciadamente, ya conocemos el poder de los medios de
comunicación para, de repente, dar vida a los muertos enterrados. Carteles, comunicados de prensa, portadas, entrevistas y fotografías
omnipresentes lograrán reanimar una aventura que tendría que haber concluido
unas cuantas temporadas atrás.