
PIN... UNA DE CAL
Todo empezó cuando, de pequeña, se instaló delante del televisor. Interpretado por Liza Minnelli, el musical ‘Cabaret’ cambió entonces su vida, influyó en su particular fábrica de sueños de la que salió un deseo; o una certeza más bien: su futuro se alumbraría bajo los focos del espectáculo. Baile, canto o interpretación, aquellas cualidades estaban relacionadas entre sí y Beatriz Luengo, alejada de cualquier etiqueta limitadora, se interesó por todo lo relacionado a la música; motivo que explica su actual polivalencia sobre los escenarios o platós televisivos.
Iluminada además por un encantador halo natural, su sonrisa sincera le ha ayudado a alcanzar todos aquellos objetivos de los que hoy en día, puede sentirse orgullosa. Un papel principal en la más que exitosa serie ‘Un Paso Adelante’ (que arrasa en Francia), y dos álbumes a la venta, el último titulado ‘Carrousel’, le han propulsado hacia los puestos más altos de las listas nacionales de éxito.
Al fin y al cabo, su historia personal trata del triunfo de la modestia, de la humildad frente a la superficialidad de ese mundo artístico al que ella también pertenece. Pero alejada de los productos y de sus mejores rictus, su evolución está siendo tan natural y progresiva como eficaz y merecida. Aún tan joven, aún con tanto camino por recorrer pero con un pasado ya envidiable, Beatriz Luengo reúne todas las cualidades necesarias para convertirse en una de esas españolas admiradas en el mundo entero.
PON... UNA DE ARENA
Perdónenme que dude acerca de las capacidades artísticas de esta jovencita. Porque como bien decía Nietzsche el sabio, es primordial elegir un único camino, un único objetivo centrando así todos sus esfuerzos en alimentar una virtud bien definida. No sirve de nada intentar ser bueno en todo. En este caso, ¿qué prefiere usted señorita? ¿Bailar, cantar o actuar ante las cámaras de televisión o cine en su defecto? Si al menos destacase en alguna de esas tres materias, podría plantearse subir otro escalón… pero… estamos hablando de una de las series más espantosas de la historia de la caja tonta. Y en cuanto a sus discos, mejor no hablemos. ¿No?
Realmente, no hay mucho que contar acerca de ella. Su presencia es sosa, casi pasa desapercibida y ante los micrófonos de radio se pierde en la timidez (por no decir limitación intelectual) demostrando que detrás de esa supuesta artista se esconde una chica cualquiera, desprovista de ese glamour necesario para triunfar por aquellos terrenos minados.
A pesar de su indiscutible falta de talento y originalidad, resulta casi delicado buscar argumentos contra ella. Sería como intentar criticar el vacío, la invisibilidad, la nada. En cualquier caso, en su apellido debe de hallarse una metáfora esclarecedora. Luengo, luego. Beatriz Luego, la eterna promesa, el futuro la espera, algún día será… algún día. Buenas noches mientras.