
PIN... UNA DE CAL
Lo que pueda hacer y dejar de hacer Robyn Rihanna Fenty fuera de los estudios de grabación, de los platós de televisión o lejos de los escenarios ni nos incumbe ni nos importa. Si ella ha decidido seguir su historia de “amor” con Chris Brown, allá ella, allá su familia, allá sus amigos, allá las repercusiones que pueda conllevar tal polémica medida. Sin embargo, nosotros espectadores, tan sólo hemos de preocuparnos por lo que, artísticamente, la vocalista en cuestión nos pueda ofrecer. Y no es poco…
Mezclando estilos tan dispares como son el reggae, el R&B, el dancehall o el pop, la bella artista (que tiene sus piernas aseguradas por la módica suma de un millón de dólares) ya cuenta con tres álbumes, todos ellos aplaudidos por la crítica. Además, su más que agradable apariencia, la sensualidad de sus bailes y el erotismo que desprende su voz la convierten en una de las mujeres más deseadas del momento.
De hecho, ¿cuántos hombres o incluso mujeres, desearían que no dejara de llover nunca para protegerse de la eterna tormenta acurrucándose bajo su paraguas? Y más después de quedar hipnotizados delante del video-clip de ‘Umbrella’ donde la palabra “provocación” se queda corta.
Hace ya tiempo que Rihanna se instaló en el firmamento de las artistas 'mainstream' intocables, intachables. De aquí hasta la eternidad, cualquiera de sus pasos, cualquiera de sus gestos serán analizados con lupa… pero que sean sus movimientos artísticos, por favor. No su vida privada.
PON... UNA DE ARENA
Aunque Oscar Wilde insistió una y otra vez en la importancia de separar al ser humano del artista, resulta muy complicado no referirse a la vida privada de Rihanna, y más después de todo lo acontecido a lo largo de estas últimas semanas. Siempre se ha dicho que a las mujeres les van los malotes, los chulitos y que cuanto peor las tratan, más se enamoran, más se enganchan. Pero de ahí a propinarles una paliza como lo hizo Chris Brown supera cualquier límite ético, moral y judicial.
¿Cómo es posible que tras recibir tal agresión cuya bestialidad quedó expuesta al mundo entero a través de aquella dolorosa fotografía, Rihanna haya decidido volver al lado de ese machista criminal? Ya lo rezaba aquella canción veraniega y hortera: “No es amor lo que tú sientes, se llama obsesión.” Porque cuando el afecto, la pasión y la ternura se ven infectadas por los celos, la sumisión o la falta de respeto, las relaciones sentimentales dejan de ser tal para convertirse en un día a día infernal, en un resbaladizo juego sin reglas, sin seguro de vida.
Lo peor de toda esta historia es ver la rapidez con la que Rihanna ha sabido perdonar a su maltratador con el que, según fuentes fiables, ya estaría grabando un dueto para el nuevo material del rapero.
Cerca de Chris Brown, la vida de Rihanna corre peligro, pero sólo ella ha decidido correr el riesgo…