
PIN... UNA DE CAL
Han sido muchas las ediciones de Operación Triunfo, demasiadas incluso si tenemos en cuenta el reducido número de jóvenes que han tenido finalmente la suerte de saborear los placeres del éxito. Entre los pocos afortunados, en lo alto, se halla Chenoa quien, sin lugar a duda, se ha convertido con el tiempo en la gran ganadora del popular concurso televisivo… por encima de Bisbal, Bustamante, Rosa, Edurne o Virginia Maestro. Ocho temporadas recorriendo de manera regular los tortuosos caminos de una industria musical cruel y desalmada es un claro ejemplo de la solidez de la intérprete de ‘Cuando Tú Vas’.
Quizá no sea la que más discos haya vendido, ni la que más recintos haya llenado, pero es la que más se asemeja a la figura de lo que uno entiendo por “artista”. A diferencia de muchos compañeros suyos también salidos de la academia más popular de España, Chenoa cuenta con una personalidad forjada y un cerebro que le permite construir frases coherentes para, de paso, mantener su credibilidad durante las entrevistas. Algo que no pasa con, por ejemplo, Bustamante.
Porque de un cantante se espera algo más que sus discos o sus actuaciones en directo. Como buen personaje público, ha de ofrecer un comportamiento ejemplar convirtiéndose así en un espejo en cuyos reflejos desearán contemplarse millones de adolescentes.
Sin hacer tanto ruido como otros, Chenoa sigue caminando paso a paso por el sendero de la gloria. Y esto no ha hecho más que empezar… ¿Hasta dónde llegará?
PON... UNA DE ARENA
En el fondo, Chenoa no tiene la culpa de creerse una estrella aunque sólo sea un mero producto prefabricado por la televisión. Habría que señalar a la industria discográfica, a sus engranajes, a esos malditos concursos mediáticos que se sirven de la ilusión de jóvenes ingenuos envueltos en un sueño que, demasiadas veces, se convierte en una terrible pesadilla.
Sin embargo, cuando uno sale ileso de la academia y encima saca discos, los vende, ofrece conciertos multitudinarios, entonces la humildad presente en el rostro de todos aquellos que se presentaron en los castings deja su sitio a unas engreídas expresiones dignas de cualquier diva del pop. Y eso mismo le ha pasado a Chenoa, quien lleva mucho tiempo mirando a los demás por encima de sus hombros.
Además, ¿cómo puede uno deambular por los platós de televisión con esa deficiente oferta musical sin sentir la mínima vergüenza o desconfianza? Queridos fans de Chenoa, ¿qué os pasa por favor? ¿No deberíais pedir una cita urgente con un especialista para que intente solucionaros ese grave problema de mal gusto del que, por lo visto, lleváis mucho tiempo sufriendo?
¡Su música es atroz! Sus letras parecen sacadas de una niña de ocho años y encima ahora se pone a componer, empeorando la situación (¿podía empeorar?). Estamos hartos de los triunfitos, hartos de tener que asistir a la decadencia del arte, a la destrucción no controlada de la estética.
Chenoa, antitesis de la belleza, ahórranos tu presencia.