
PIN... UNA DE CAL
El largo recorrido de este artista traspasa las fronteras de la música. Lejos de ser un simple cantante limitado al diseño de sus pentagramas y a la interpretación de los mismos, el fuerte compromiso que demuestra a favor de las causas justas le consolida como un ser humano noble y agradecido, consciente de su envidiable situación personal.
Prueba de ello, en 1990, Eros vive uno de los mejores momentos de su carrera y publica ‘In Ogni Senso’, un álbum que incluye la canción ‘Dolce Barbara’, todo un homenaje para la madre de una joven seguidora, enferma de esclerosis lateral amiotrófica. Cuando el artista se enteró de la desgracia, decidió pasar tiempo con ella, llevarla a sus conciertos y cuidarla hasta que finalmente falleció.
¿Cuántas celebridades harían algo similar?
Compositor y autor de todos sus textos, se convirtió poco a poco en una institución, un patrimonio cultural, un orgullo nacional para Italia, país sin embargo muy acostumbrado a ser testigo de la aparición de significativas estrellas del pop, cotizadas incluso a nivel mundial. Además, colaboró con ilustres nombres de la talla de Joe Coker, Laura Pausini, Luciano Pavarotti, Cher, Ricky Martin, Ricardo Arjona y Tina Turner.
Conscientes de su notoriedad, todos desean hacerse la foto a su lado, posar con el que es quizá uno de los personajes públicos más importantes de las últimas décadas en Italia.
PON... UNA DE ARENA
Eros, Dios del Amor. Ni más ni menos. ¿Y luego hablamos de humildad? Vergüenza le tendría que dar a un ser humano supuestamente modesto viajar por el mundo con ese nombre tan pretencioso. ¿Culpa de sus padres? Pecado suyo por no omitirlo y servirse de él para intentar hacerse pasar por un romántico sensible, enviado especial desde el reino celestial.
Sin embargo, no resulta muy creíble. Esa voz nasal no tiene absolutamente nada de paradisíaco, todo lo contrario. Es diabólico pensar que mediante una avalancha de composiciones cursis, traducidas a mil idiomas para multiplicar los ingresos, se pueda llegar tan lejos en este mundo discográfico tan concurrido. Todo ello nos demuestra que no estaría de más impartir clases de estética y de buen gusto en las aulas de España y del planeta. Tantas matemáticas, tanta geografía para que luego personajes como Eros Ramazzotti vendan millones de álbumes. ¡Maldita sea!
Por otra parte, ¿qué hace este cuarentón millonario aún publicando álbumes? ¿Para rellenar su pobre discográfica? ¿Para sentirse joven? ¿O para contentar a sus fans, ex quinceañeras incapaces de deshacerse de los pósters de un vocalista anticuado y destinado al olvido?
Seguidor hasta la muerte de la Juventus, la metáfora es perfecta. Un juego rácano, a la defensiva y aprovechándose del error de los demás. Ese es Eros Ramazzotti, delatado por su pasión futbolística.