
PIN... UNA DE CAL
Se suele decir que una imagen vale más que mil palabras. Por ello, ver a Marc Anthony emocionándose, suspirando y llorando ante los interminables aplausos que le brindó el multitudinario público presente en la última edición del Festival De Viña Del Mar celebrado en Chile, subraya la grandeza de un artista agradecido a sus innumerables seguidores. Otros, con menos talento y menos popularidad deambulan por los escenarios nacionales o internacionales con la sensación de encarnar a algún Dios de la mitología griega, olvidando que sin esos fans, serían unos muertos de hambre obligados a buscarse un trabajo parecido al de la gente “corriente”.
Porque no sólo en la calidad de las canciones y en la belleza de una voz se mide la grandeza de un músico. La humildad, la modestia y el saberse afortunado son conceptos a tener en cuenta a la hora de hacer balance, a la hora de decidir quien tendrá acceso y quien no a la zona reservada a los inmortales.
Además, la tan deseada Jennifer López no se iría con cualquier hombre. Decidió entregar su corazón y cuerpo a un galán romántico que cuidará de ella hasta en los detalles aparentemente insignificantes. Tratada como una reina, optó por un ser humano y no por uno de esos numerosos macarras ante los que muchas jóvenes caen últimamente rendidas; y de rodillas.
¿Qué más se podría añadir ante la siguiente evidencia?
http://www.youtube.com/watch?v=yytcpw99KYk
PON... UNA DE ARENA
¿Lágrimas? Lágrimas de crocodilo. Es otra forma de promocionarse, otra forma de hacer marketing. Porque gran parte de su éxito se debe a la construcción de ese personaje ficticio, supuestamente refinado, supuestamente agradecido. No obstante, por su mente desfilan pensamientos bien distintos a los que la ignorante masa se piensa. Esa emoción demostrada durante aquel festival chileno se explica de la siguiente manera: cada cabecita presente eran X dólares más para su cuenta corriente. ¿Vosotros no os pondríais a llorar de alegría? Yo sí.
Y es que para tener atada a Jennifer López se necesita mucho, mucho, mucho dinero. Ella no es una mujer cualquiera, ella acostumbra a bañarse en oro, a vivir en el exceso y por muy atento que sea Marc Anthony, si no disfrutara de esa fortuna, su actual esposa jamás se hubiese fijado en él.
Por otra parte, no es por querer derramar sangre de forma gratuita, pero ahora en serio, ¿cómo es posible que ese estilo de música pueda triunfar de tal manera? Debe de ser una cuestión cultural, porque sino… resulta inexplicable. Esos ritmos latinos, fotocopiados los unos de los otros con letras exageradamente cursis, hablando de Amor de una forma torpe y muy poco original, muestran con claridad el nivel cultural e intelectual de una mayoría aplastante hipnotizada por este tipo de propuestas.
Pero ¿qué le vamos hacer si les gusta la gasolina?