
PIN... UNA DE CAL
¿Aún no hemos aprendido la lección? Los medios de comunicación se han pasado décadas tirando dardos envenenados contra el corazón de Michael Jackson hasta que su muerte nos hizo entender la belleza que se escondía detrás de todos esos cuchicheos sin fundamento creados por la industria del rumor. Sin embargo, como la ex cantante de Mecano sigue viva, entonces parece que aún tenemos todo el derecho a introducirnos en su vida privada y a gritar a los cuatro vientos sus supuestos problemas con hacienda.
¿Pero a nosotros qué nos importa si paga o deja de pagar? Ana Torroja ha sido, es y será siempre la voz de una de las formaciones nacionales más importantes de la historia. Esos himnos de la talla de ‘Aire’, 'A Contratiempo' o ‘Hijo De La Luna’ fueron interpretados por esa mujer a la que hoy ciertos periodistas intentan hundir en la miseria, en la pura y dura humillación.
Tremenda falta de respeto hacia los grandes, hacia los inventores de belleza, hacia esos seres humanos que tienen el poder de cambiar nuestras existencias a base de talento e ingenio. No obstante, quizá si Ana Torroja hubiese perdido la vida en aquel trágico accidente de tráfico, ya estaría todo el mundo hablando de ella como un icono, como una leyenda limpia de cualquier irregularidad.
Entonces habrá que esperar a su entierro para volver a colocarla ahí donde se merece, es decir sobre el altar del pop español.
PON... UNA DE ARENA
Hubo una época en éste país en la que la gente vivía en un agujero negro, una época de oscurantismo cuasi orwelliano en el que única y exclusivamente el criterio de los gerifantes discográficos guiaba los gustos de la perdida masa juvenil. Una época a varios años luz de la apertura que se vive actualmente en la que nadie rige sobre nada y todo el mundo escucha y hace lo que le sale de la real gana, por eso no está mal recordar de vez en cuando que no siempre fue así, que existió una época en la que todo fue Mecano.
Es precisamente en esa época donde surgió nuestra mujer, esa personaja llamada Ana Torroja, hoy siliconada y perdida en un huracán interno por convertirse en una especie de Madonna a la española, pero que entonces daba sus primeros y tímidos pasos de la mano de los hermanos Cano, dos de las mentes más megalómanas y más negadas para la música que jamás han pisado las tablas patrias. Es imposible borrar de nuestra mente la imagen de Nacho Cano con chalecos de cuero y sin camiseta tocando los sintetizadores a dos manos con los ventiladores dándole en la cara y la máquina de humo a todo trapo, imposible.
Pero prosigamos con Ana, aquella niñita que fue capaz de cantar bodrios tan enormes a Dalí o incluso al Aire hablando de su composición química (¿A quien demonios se le ocurrió eso?), con una voz que daba vergüenza ajena, sin credibilidad alguna y con vestimentas ridículas, pero todo acabó gracias a Dios y hoy día la podemos sufrir en solitario (lo cual es mucho peor) y resistiéndose a la vejez a base de operaciones de dudoso gusto, tirando de viejos éxitos ‘mecaniles’ para maquillar sin éxito el ocaso de su carrera ,que a pesar de seguir llenando pequeños estadios de provincias, está más que acabada. Ella en su interior lo sabe, ¿Y vosotros?