
PIN... UNA DE CAL
Tampoco es que me entren ganas de gritarle “Luis Miguel, quiero un hijo tuyo”, pero casi. Con tan sólo oír su nombre, cierro los ojos y suspiro. Suspiro porque pienso en como sería este planeta si todos los hombres fuesen la mitad de sensibles y humanos que el exitoso artista latinoamericano. Los presentadores de telediarios se irían al paro, gran parte de los redactores periodistas también. Fuera guerras, fuera crímenes, fuera violencia de género, fuera mentiras, fuera corrupción… Sería un mundo idílico, un edén que contrastaría con la ensangrentada actualidad internacional.
Sin embargo, ¿por qué soñar con alcanzar utopías? Limitémonos a dejarnos llevar por sus suaves ritmos repletos de textos profundos llenos de amor, belleza, dulzura y pasión. Erotismo, juegos salvajes y declaraciones indecentes añaden ese picante necesario a una extensa discografía pensada en y para la mujer, ese sexo supuestamente débil que, sin embargo, es el único en acceder a unas emociones demasiado profundas para ser entendidas por los del otro barrio, cegados por las apuestas, el fútbol, el porno barato y los bocadillos de panceta.
Además, cuando logras sobrepasar la barrera de los 50 millones de álbumes vendidos, te ganas el derecho a pertenecer a la élite de la música. Sin embargo, desde la humildad que le caracteriza, Luis Miguel jamás despegó sus suelas del suelo, consciente de la suerte y del privilegio que corre por sus venas.
Un ejemplo para la música, y más en estos tiempos que corren.
PON...UNA DE ARENA
Luis Miguel, ese pedazo de hombre que dicen que ya anda tapándose la calva que asoma por su cabeza en forma de coronilla, un vacío capilar que hace que se le hayan ido de golpe y porrazo las pocas ideas ‘convenceviejas’ que quedaban en su cerebro. A Luís Miguel ya no le queda nada por explotar, todas nuestras madres, abuelas, tías y demás andan enamoradas de él desde hace largo, pero ¿Cuáles son sus méritos reales? ¿Qué ha hecho este hombre por la música aparte de adaptar boleros de toda la vida, tener una cara guapa y crear un heredero tan abominable como Bisbal?
Luismi, ( hablemos con confianza) no nos interesan tus casi más de 30 años de carrera, ni siquiera que seas el artista latino con más Grammys en su haber ni por supuesto que a lo largo de tu carrera musical hayas vendido alrededor de 40 millones de discos, eres un hortera y punto. Un hortera que empezó a martillearnos bastante prontito, si no me equivoco creo que contabas 12 años de edad cuando te empezaron a explotar. Tan sólo un niño, una especie de Joselito a la mexicana, con la única diferencia de que tu has logrado no convertirte en un juguete roto.
¿No te aburres nunca de escribir sobre romances imposibles?, ¿No te cansas de poner siempre la misma voz de gorgorito o de aparecer en todas las portadas de tus discos en la misma postura y con las mismas tonalidades cromáticas de fondo? Deberías estar prohibido, sólo me queda la esperanza de que cuando te eches a dormir cada noche en tu mansión, te puedas abstraer por un momento de todas las posesiones y riquezas que te ha dado la música y pienses en todo el daño que le has hecho tu. Viva Carlos Gardel.