
PIN... UNA DE CAL
No hace falta escribir mucho para destacar todo lo brillante que alberga Ozzy Osbourne en su ser. Nuestro querido ‘madman’, además de ser el mejor vocalista que ha tenido Black Sabbath a lo largo de su historia (para mí es el único) ha hecho gala de un carisma desmedido y de una genialidad innata que le ha generado a partes iguales detractores y fans.
No sólo fue capaz de sentar ,junto con sus compañeros de banda, las bases de un estilo musical que más tarde y hasta día de hoy sigue influenciando a hordas de bandas por todo el mundo. La manera de cantar de Ozzy sigue presente en miles de vocalistas actuales y es que Black Sabbath fueron tan innovadores que aun no se les ha podido superar. Habrá gente que será capaz de criticar a Ozzy en la cumbre de su mal llevada madurez, por haber hecho de su vida un reality (The Osbournes), por tener una mujer que es una arpía y unos hijos desequilibrados y drogadictos, pero lo cierto es que con todo ello a cuestas sigue siendo un genio.
Aun a día de hoy nadie ha logrado crear un festival itinerante tan increíble como el Ozzfest y que yo sepa tampoco nadie ha sido todavía capaz de degollar a una gallina en escena ni esnifar una hilera de hormigas mientras te están entrevistando, pero fuera de todas éstas anécdotas y millones más, es triste comprobar como la gente se empeña en ningunear la figura de alguien que ha sido tan importante como el ‘Madman.’ Máximo respeto.
PON... UNA DE ARENA
A mí por favor, que no me vengan con que este desequilibrado mental, descuartizador de palomas fue un precursor en la historia de la música. Porque por muchos discos que haya vendido a lo largo de su excéntrica carrera, estamos hablando de un vocalista de heavy metal, género artístico venerado exclusivamente por freaks. Sí, freaks. Me refiero a aquellos melenudos sin personalidad que, para luchar contra esa carencia de amor hacia ellos mismos, se ven obligados a disfrazarse bajo kilos de cuero negro. Artificiales y ridículos, confunden belleza con virtuosismo, sensibilidad con técnica y genialidad con agudos.
Además, ¿cómo se puede sentir admiración hacia un personaje que ha decidido estrellarse contra la fachada de la MTV, vendiendo no sólo su vida privada, sino también la de toda su familia? Ozzy, más allá de cantante, más allá de compositor, es un payaso en toda regla. Los televidentes no seguían ese ‘Reality Show’ por interés cultural. Tan sólo lo hacían para reírse en la cara de un hombre venido a menos y cuyo día a día maltratando sin piedad a su hija deja mucho que desear.
Conocido también como ‘El Príncipe De La Oscuridad’, lo único que queda del ex líder de Black Sabbath son los litros de alcohol y drogas que siguen fluyendo en sus venas. Pero mientras haya gente dispuesta a dejarse engañar por los ataúdes, los murciélagos y las cruces de plástico, Ozzy seguirá teniendo su sitio en este mundo.