
PIN... UNA DE CAL
Gracias Rosa, gracias. Gracias por poner un poco de orden en una industria musical dominada por las caras bonitas, los cuerpos serranos y las voces de plástico. Hasta tu llegada y la de Beth Ditto, parecía que sólo las guapas y los guapos tenían derecho a publicar álbumes, a ofrecer conciertos y a ser admirados por un público engañado por los medios de comunicación y el photoshop.
Pero tu sobrepeso, tus dientes de tiburón y tu curiosa forma de expresarte no te han impedido compartir listas de éxito con nombres de la talla de Shakira, Alicia Keys o Nelly Furtado, todas ellas, contrariamente a ti, agraciadas por la naturaleza. ¿Pero de qué te serviría tener medidas de infarto cuando se tiene una voz como la tuya? A partir de ahora, todas las gordas y los gordos de este mundo podrán soñar con ser una estrella del pop, ganar decenas de premios y, de paso, deshacerse de una vez por todas de unos absurdos complejos inventados por la sociedad más superficial de la historia.
Así que dedícate a cantar, olvídate de las pasarelas, de los tintes rubios y verás como poco a poco, tu desigualada figura pasará a un segundo plano. Tu talento como cantante saldrá a flote y será lo único que interese, incluso por encima de las trivialidades publicadas por la báscula de tu cuarto de baño.
Gracias Rosa.

PON... UNA DE ARENA
Criticar a Rosa del modo que todo el mundo piensa que se puede criticar a Rosa es fácil, que si está gorda, que si ganó OT porque daba pena y la gente la vio como un ejemplo de superación vital, etc…Pero a mí me gustaría criticar a Rosa de otra manera, Rosa canta como los ángeles, tiene una voz privilegiada y hace con ella lo que quiere y cuando quiere, pero tuvo varios problemas.
Lo que le ha pasado a Rosa es que se ha dejado llevar por una falsa fama, por unas falsas promesas de triunfo y por un agobio mediático que pocas personas podrían soportar. Debería de haberse buscado varios asesores, uno estético, otro financiero y un último profesional, por varios motivos. El primero: evitar salir al escenario vestida de ‘teenager’ galáctica y marcándose ‘cantaditas’ al más puro estilo Kate Ryan. El segundo: haber guardado algo de la fortuna que le cayó por ser la ganadora de la primera edición de OT y, finalmente un tercero que le hubiera aconsejado que su futuro estaba en el canto de corte clásico, no en temas techno que cualquier desalentada sin voz puede interpretar.
Si algo de lo anterior se hubiese cumplido, hoy día estaríamos hablando de un nuevo referente musical en nuestro país, pero desgraciadamente no fue así y por eso podemos decir que Rosa, a día de hoy y como producto musical no vale ni un céntimo.
