
PIN... UNA DE CAL
Defender a Beyoncé es muy fácil ahora mismo. No hace falta ser un lumbreras para saber que es la artista del momento, que todo lo que toca lo convierte en oro y que su música y vídeos se propagan por todos lados como un virus. Aunque la fama no le ha llegado de manera gratuita, la de Beyoncé es una carrera que viene de muy largo.
Ni las caídas en directo, ni los rumores de que en el vídeo de ‘Single Ladies’ hay un hombre disfrazado de mujer, ni siquiera las supuestas infidelidades de Jay Z, pueden con el huracán Beyoncé. Y como la fama llama a la fama y el buen gusto al buen gusto, lo próximo que nos depare la factoría Beyoncé será genial, como todo lo que viene haciendo hasta ahora.
Beyoncé no sólo ha conseguido revolucionar el mercado musical como nadie hasta ahora lo había hecho, también es poseedora de un sex-appeal que echa para atrás y sobretodo una voz y un don para el baile fuera de lo normal. No hay hombre ni mujer que no diga ‘me gusta Beyoncé’. Seguramente se merezca el galardón de artista de la década.

PON... UNA DE ARENA
Me llama la atención un reciente video en el que se puede ver a Beyoncé aprovechando la excitación de una actuación para tirarse en plancha sobre el público londinense. ¿Acaso esta mujer no es consciente de lo que su silueta provoca en la inmensa mayoría de los mortales? ¿Acaso se piensa que poniendo su cuerpo a merced de toda esa masa, los fans se portarán bien y, educadamente, se limitarán a ver de forma pasiva como ese cuerpo de infarto se desliza de mano en mano?
Pues obviamente no… en ese momento de locura, de pura inconsciencia, la artista habrá sufrido en sus carnes todo tipo de desagradables (o no) sensaciones. Desde tocamientos varios disimulados a dedos descarados en busca de algún orificio o incluso malintencionados decididos a comprobar si esta vez, también se trataba o no de una peluca. Así, por mucho que Beyoncé se haya dejado llevar por el calor del momento, regalarse de esa manera tan gratuita se puede considerar una provocación que en otra ocasión podría haber acabado mal… muy muy mal.
Eso llega a pasar en España y la vocalista no hubiese salido viva de esa maraña de seguidores. O quizá sí, pero embarazada de algún desconocido que, rápidamente, hubiese aprovechado la ocasión para culminar un sueño que, en un principio, parecía una utopía en toda regla.
Beyoncé, desde aquí, te lo digo a los ojos: "Eres una viciosa".
