
PIN... UNA DE CAL
Vamos a empezar por lo obvio: 120 millones de álbumes vendidos. Una vez dicho esto, no necesitaría decir nada más. Pero sigamos; de todos modos sobran argumentos para defender a KISS. Recordemos a nuestros recelosos lectores que lograron algo que ningún otro grupo consiguió: ser recibidos en la Casa Blanca de Estados Unidos por cinco mandatarios: ni más ni menos que por Gerald Ford, Jimmy Carter, Ronald Reagan, Bill Clinton y George Bush.
¿Qué demuestra eso? Demuestra que estamos ante muchísimo más que un simple grupo de rock, que una mera propuesta musical. KISS traspasan los límites del sonido y han calado muy hondo en la sociedad. Son una forma de ver la vida, una filosofía, algo totalmente distinto, original, vanguardista y atemporal. Mientras muchos les ven como payasos, sería bueno recordar que detrás de todo ese maquillaje circense se ocultan grandiosos artistas que no sólo marcaron un antes y un después en la historia del hard rock gracias a álbumes de la talla de ‘Destroyer’ o ‘Hotter Than Hell’ sino que tras cuatro décadas en activo, siguen enamorando a las nuevas generaciones. Porque la pasión hacia KISS no se estancó en los años 70. No. Hoy en día se sigue contagiando de padre a hijo, motivo que explica la edad media de su público que suele oscilar tan solo entre los 30 y 35 años.
Son fuego, espectáculo, grandes conciertos, himnos generacionales. Son el grupo total, completo, casi perfecto y, obviamente, será muy difícil que volvamos a poder disfrutar de un grupo de esta índole que reúna todas las cualidades en un único proyecto.

PON... UNA DE ARENA
Vietnam fue algo realmente devastador para la sociedad americana. Después de algo así, se necesita una banda esperpéntica, maquillada y exuberante como Kiss para superar la depresión. Y es algo que hay que agradecer a los neoyorkinos, consiguieron poner una sonrisa en la cara de la América de los 70. Pero llegaron los 80 y ultracaraterizados Kiss se desmaquillaron para sobrevivir.
En la historia de la música ha ocurrido muchísimas veces, una banda se agota creativamente y tira del pasado para seguir adelante. El problema es que puede salirte bien como a los Rolling Stones o conseguir descontextualizar y humillar todo un concepto como en el caso de Kiss, que gracias a la década revival chunga que supuso en muchos casos los 90, volvieron a los polvos maquillantes y sus primeros hits. Error.
Visto desde los opulentos 90, Kiss solo era un grupo de payasos tocando rock pasado de moda seguidos por una serie de nostálgicos pseudorockeros. Vamos, una imagen realmente lamentable.
Aun así, vista la cantidad de parodias a las que se prestan (Los Simpsons, Padre de Familia…), parece que ellos están de acuerdo con su estatus de icono comicolamentable. Pero como dijo Cole Porter, ''todo el mundo ama a un payaso''. Y tendremos que quererles, pero como cómicos, no como músicos.
