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Artículos - diciembre 2011

# lunes, 12 de diciembre de 2011 11:01

ADELE

 

PIN... UNA DE CAL

A sus 23 años, Adele se ha convertido con tan solo dos álbumes en el mercado en un fenómeno de la música soul actual. Aunque Salvador Dalí decía “No temáis a la perfección, nunca la alcanzaréis”, la excepcional voz de esta joven parece ser una excepción en la filosofía del pintor español. Por ese motivo, el hecho de que Adele haya tenido que pasar recientemente por el quirófano sin saber en qué estado y cuándo podrá volver a los escenarios se traduce como una verdadera tragedia para los millones de seguidores de la artista, una artista que hasta el día de hoy ha vendido más de 15 millones de álbumes.

Otro mérito de la intérprete de ‘Rolling In The Deep’ es haber triunfado en una industria superficial con un físico alejado del de la mayoría de esas estrellas del pop artificiales cuya imagen está por encima de la calidad musical de sus canciones. Adele no es ningún sex symbol pero tampoco es un producto. Adele es una verdadera artista con una voz descomunal, con grandes canciones y, por ese motivo, se sitúa más allá de las tendencias, más allá del tiempo y de las apariencias.

Ahora solo queda ser pacientes y desearle la mejor recuperación posible. El mundo de la música la necesita, necesita volver a poder presenciar ese milagro que, desde el año 2008, ha marcado un antes y un después en la vida de numerosos oyentes.

PON... UNA DE ARENA

Basta ya de Adele, por favor. Basta ya. No quiero volver a escuchar su nombre. Es un sin vivir. Hasta en la sopa tenemos a esta mujer con su voz empalagosa y pretenciosa. Por muy técnica que sea, por muchas notas agudas que logre alcanzar, no sirve de nada si a ello no se le suma algo de emoción y de sentimientos. Porque ver cantar a Adele es como ver a una piedra o a un guitarrista virtuoso haciendo una demostración de sus aptitudes a través de solos aburridos, largos y sin imaginación.  

Pero es lo que tiene esta industria. Mientras los pijos se creen muy modernos porque escuchan a Coldplay, muchos declaran su amor a Adele porque da un cierto toque intelectual al asunto. Es una cuestión de imagen y de mucho marketing, nada más. El mundo de la música ha creado un monstruo, a otro de esos productos seudo-elegantes y lo ha triturado. Lo ha triturado tanto, con el único fin de ganar el máximo dinero en el mínimo tiempo posible, que la artista ha tenido que pasar por quirófano.

La verdad es que, aunque le desee salud a Adele, el hecho de tenerla unos cuantos años apartada de la industria es una gran noticia para la coherencia de este mundo que, de un día para otro, glorifica a seres humanos hasta convertirlos en mitos. Quizá todos esos fans se den cuenta que sin esa voz irritante también se vive bien… incluso mejor.

 

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