
PIN... UNA DE CAL
¿A quién le importa que Lana Del Rey haya aparecido como por arte de magia colocándose de un día para otro en lo más alto del panorama mainstream? Además, recordemos en honor a la verdad que ‘Born To Die’ no es el primer disco de la artista sino que en el 2010 ya se estrenó con una ópera prima homónima que pasó de puntillas por la industria.
En cualquier caso, nos es indiferente que Lana Del Rey no haya ido haciéndose un nombre poco a poco mientras sus canciones estén a la altura de las que nos ofrece su flamante y sobresaliente trabajo en estudio. ‘Video Games’, ‘Blue Jeans’ o ‘Born To Die’ son sin lugar a dudas algunas de las mejores canciones que se han podido escuchar estos últimos meses. Y así lo entiende el público que se ha precipitado a las tiendas para comprarse el disco, un disco número 1 en UK, en Irlanda y en Alemania.
En cuanto a la polémica que rodea sus actuaciones en directo, ¿qué podemos esperar de una artista que está dando sus primeros pasos ante las imponentes cámaras de televisión? Su naturaleza aparentemente frágil le causará algunos problemas en esta fase de iniciación, pero que nadie duda de su evolución. De aquí a unos meses, Lana Del Rey será una de las artistas más codiciadas por los festivales veraniegos.

PON... UNA DE ARENA
Cuando me refiero a Lana Del Rey como una “artista de plástico”, no se trata de ninguna metáfora. Su artificialidad no solo se percibe en sus labios retocados en quirófano sino también en su voz, en sus canciones, en todo lo que rodea a este producto destinado al fracaso, destinado a desaparecer de aquí a un año o dos como mucho.
Si naces grande, mueres joven. Porque es antinatural que, de un día para otro, por mucho que haya gustado su éxito de ‘Video Games’, una total desconocida se convierta en un nuevo fenómeno de masas, en la nueva gran revelación del mercado. Detrás de Lana Del Rey se oculta un enorme engranaje de marketing dispuesto a todo para hacer de ella la nueva diva del pop más comercial. Pero el dinero no lo compra todo, y a lo que uno no accede a pesar de las grandes cantidades de dólares que se mueven en la sombra de esta joven vocalista, es al talento, al poder de convocatoria, al carisma.
Prueba de sus limitaciones como artista son sus lamentables directos, unos directos en los que su voz parece directamente sacada de una versión karaoke interpretada por una joven borracha o atacada por el pánico de ser el centro de todas las miradas. Y si no, ¿por qué hace unos días decidió cancelar su gira por Estados Unidos? Porque ella misma lo sabe, todos saben, que lo suyo no es el mundo de la música. Pero su pelo Pantene y sus labios pomposos parecen haber llamado la atención de cierto sector.
Pero me apuesto a que todos los que hoy veneran a Lana Del Rey se habrán olvidado de ella de aquí a un par de años.
