
PIN... UNA DE CAL
¿Recordamos cómo eran nuestras vidas cotidianas antes de que apareciese El Canto Del Loco con sus canciones de amor urbano? ¿No os resultaba como más insulsa, más aburrida? La escena pop nacional echaba algo en falta, algo como Dani Martín, un líder generacional con el que miles de jóvenes españoles se han ido identificando a lo largo de los años, un artista con los pies en la tierra que supo hacernos bailar y soñar con su sugerente voz de barrios modestos.
Y no me vengáis ahora a decir que en solitario, Dani Martín no es nada comparado con su etapa anterior junto a sus “antiguos” compañeros. Quizá su repertorio musical no sea tan mediático, ni tan potente. Pero se trata de una nueva visión de nuestras existencias, un punto de vista más sensible, más íntimo, más poético. Abrió su corazón, se dejó llevar por la pasión, por la emoción y se atrevió a publicar una autobiografía musical en forma de libro abierto.
Y para llenar las salas como lo está haciendo, hay que tener poder de seducción, poder de convocatoria. Sólo es cuestión de compararle con El Pescao, músico frustrado que ha buscado escapar de las sombras a las que estaba sometido en El Canto Del Loco para colocarse delante de un micrófono e intentar, así, disfrutar de los placeres reservados a los líderes, a los vocalistas. Pero para llegar a ser algún día como Dani Martín, el susodicho necesitará no tiempo, sino un par de reencarnaciones, por lo menos.
Por lo tanto, Dani Martín no tiene nada más que demostrar a nadie… guste… o no guste.

PON... UNA DE ARENA
¿Por dónde empiezo?
En un hombre que dice dominar el arte de la composición, del canto y de la interpretación, ¿por dónde empiezo?
La composición: Comenzando con todo el trabajo en retrospectiva de El Canto del Loco, solo podemos llegar a la conclusión que es una copia del más zafio tontipop americano. Pero con un par de diferencias, todos tocan fatal y las letras son en castellano, es decir, toda la geografía hispano parlante entiende a la perfección la cantidad de tonterías que han cantado durante la década en la que nos han atormentado.
En cuanto a su faceta en solitario solo puedo decir que se merece dieciséis añitos de torturas…
El canto: ¿De verdad la gente aprecia esa falta de vocalización? ¿Ese deje barriobajero ensayado? Y sobre todo, ¿Cómo después de tantos años dedicándose a esa pantomima sigue afinando tan bien como vocaliza (sé que me repito pero es que es realmente grave)?
La interpretación: Después de pasar por un par de escuelas de teatro, donde debió de fxxxxx mucho, porque actuar…, nos ha ido demostrando una y otra vez que donde mejor se maneja es en el arte de cargarse cualquier audiovisual o personaje que toca. Tras largos años de episódicos o lamentables apariciones en largometrajes, Dani Martin coronó su carrera de despropósitos con su personaje Pablo Corso, ver para creer.
Creo que si sigo pensando en Dani Martin voy a acabar pegando a alguien, así que os recomiendo que si podéis evitar cualquier producto que tenga su firma lo hagáis. Me lo agradeceréis.
