Se respiraba ambiente de remontada. Por la megafonía sonaba “eye
of the tiger” y el encargado de la música la mezclaba haciendo de DJ con
nuestro himno (ese tío mañana a la calle que el himno es sagrado). Las gradas
que diez minutos antes parecen vacías se iban poblando de atléticos ávidos de
llevar a su equipo a la remontada.
Minuto 20 y dos a cero en el marcador. El Calderón se viene
abajo “Kun, Kun, Kun, Kun” se vitorea desde las tribunas. A Agüero le encanta
el cántico porque alza los brazos agradeciendo los gritos. El equipo está lanzado
y el Valencia atraviesa un estado de ánimo bochornoso. En las gradas ya se empieza
a hablar de cual puede ser el cruce de semifinales.
Pero en esto aparece Cléber Santana, el futbolista que terminaba
contrato y por el que se pagaron 6 millones de euros, señor Pitarch y Gil Marín
¿Dónde ha ido a parar ese dinero? El brasileño se la cuela a Falcón y el gol
sienta como un jarro de agua fría en la grada, que se apaga, y en el equipo que
queda noqueado. Sólo así podía despertar un Valencia hundido.
Lo mejor es que llegue el descanso, aunque le digo a mi
hermano, “hay que meter el tercero antes de irnos a la caseta que estos no
aguantan la segunda parte”. Ni tercero ni nada, el Valencia empata y en las
gradas se empieza a hablar del viaje a Bolton.
En el descanso la gente está muy cabreada, en nuestra zona
se monta un debate sobre la incapacidad de este equipo en la era Gil para
remontar una eliminatoria. Da igual que enfrente estuviese la Politécnica de
Timisoara. No hay mentalidad ganadora en el club, pero la hinchada no pierde la
esperanza, si se marca antes del minuto 20 es posible.
El equipo no arranca bien, pero una jugada a balón parado
nos vuelve a poner en órbita. Aguirre se la juega y deja tres defensas forzando
a Raúl García que es lo único decente que tiene el equipo, de Agüero y Forlán
para atrás. Pero los minutos van pasando y el gol no llega.
La desesperación va cundiendo en el respetable y en el césped
se hace patente la gravísima falta de calidad que tiene el equipo. Los
futbolistas son incapaces de enlazar tres pases que no sean en horizontal y a
dos metros. No la estamos jugando y no embotellamos al rival. Nadie tiene
criterio, ni calidad, ni lógica, sólo Miguel de las Cuevas pone ganas. Agüero y
Forlán no pueden hacerlo todo y se estrellan una y otra vez contra una defensa
muy poblada y ordenada.
No hay ni un centro desde la banda a la olla. Este equipo es
un desastre, nadie sabe jugar al fútbol. Maxi está horrible, Luís García ya le
pueden ir buscando equipo, Reyes no se va ni de un pivote y a todo esto Agüero
y Forlán se miran y se preguntan ¿Qué hacemos nosotros aquí?
Y los de la grada nos miramos y nos preguntamos ¿Qué hacemos
nosotros aquí? Y Cerezo y Gil Marín se miran y se preguntan ¿Qué hacemos
nosotros aquí? Pero ellos si se responden, vender el campo y dar un pelotazo
inmobiliario y si estos once pierden y los 50.000 se van cabreados anda y que
les den, si el domingo volverán aquí con los coros y danzas.
A la salida todo el mundo con el que me cruzo habla de
Maniche y de lo que le echamos de menos, todos menos nosotros que buscamos la
mejor combinación para ir a Boltón. En el palco Cerezo y Gil Marín juegan al
parchís y hablan de la cantidad de pisos que van a hacer junto a Martinsa y Andria
en los terrenos de la Mahou,
si al fin y al cabo esto es un juego y un negocio, sentencia Cerezo.