El
Atleti está tercero y ha vuelto a terminar un partido con la puerta a
cero lo cual es motivo de alegría y algarabía para los fieles
colchoneros, pero el juego y la actitud del equipo, menos Raúl García y
Agüero, no invita demasiado al optimismo porque además de carecer de un
futbolista que domine el partido, la pelota y el centro del campo el
equipo está fundido físicamente.
Mientras
que han durado las energías y la ambición se han visto momentos de buen
fútbol en el Manzanares. Toques rápidos, apoyos y combinaciones
precisas que han culminado en el gol de Agüero que una vez más ha sido
punto de inflexión en el devenir de nuestro juego, tanto el Kun como el
gol.
Incomprensiblemente
este equipo se echa atrás cada vez que se adelanta en el marcador, lo
cual es muy negativo para la fatiga física porque nos pasamos el
partido corriendo detrás de la pelota en lugar de tenerla y dominar el
juego que es lo que se espera de un equipo como el Atleti.
Es
lo que se espera si no estuviese Cléber, que a mucha gente le parecerá
que va mejorand, pero juega tres marchas por detrás de los demás.
Mientras Raúl García, inconmensurable hoy, se lo corre todo, este no
hace nada más que andar y trotar, encima es que no está en el partido
como ha quedado demostrado en un saque de banda rápido que le ha hecho
Simao.
Aparte
de todo esto es que jugamos sin ningún tipo de intensidad, no
presionamos, no encimamos a los rivales y les dejamos que toquen hasta
el hastío y menos mal que hoy nos ha favorecido la suerte y que el
Valencia tampoco está muy por la labor que hoy un equipo con un poco de
empuje y amor propio nos da la vuelta al partido.
La
defensa ha sido de lo más correcto con Antonio López demostrando que a
Pernía ya le pueden mandar a recoger patatas y Pablo recuperando su
mejor nivel, vamos que hasta Eller se ha pasado los noventa minutos sin
hacer una cagada gorda y eso es noticia.
Me
preocupa mucho que Aguirre no sabe leer los partidos porque está la
tarde indolente y saca a Reyes que es que ya lo único que le falta es
escupir el escudo un día porque hay que ver lo penoso profesional que
es. También me preocupa Forlán y no porque falle ocasione claras, sino
que se le ve con ansiedad por fallar y eso nunca es bueno.
Hoy
es un día muy importante, no sólo porque mi Beita cumple treinta años
que hay que ver lo reguapa que está, sino porque el accionariado del
club tiene cita en Plaza Castilla y si prospera la denuncia de los
accionistas minoritarios podemos volver a ver la luz en el club con la
marcha de los Gil.