
Ver la cara de tontos que se nos ha tenido que quedar al
contemplar como por media patada te quedas 160 minutos de la eliminatoria sin
el único mediocentro del que dispones, es para empezar a poner el grito en el
cielo con los arbitrajes de este año.
Si a nuestra camiseta le quitas las rayas, a Motta no le
echan por esa medio patada ni aunque la estuviese repitiendo lo que quedaba de
partido cada dos minutos. No me gusta centrar la atención ni la culpa es los árbitros
pero este año la cosa ha pasado de castaño a oscuro y como alguien desde el
club no aparte a un lado la maqueta de La Peineta y se ponga en su sitio nos van a seguir
ninguneando sin escrúpulos.
Es curioso que en los primeros quince minutos estaba
comentando con mi hermano nuestro deseo de que la rodilla del brasileño no se
resintiese, ya que Motta tenía que ser nuestro pilar fundamental en los próximos
tres encuentros. ¿No quieres sopa? Pues toma dos tazas.
Futbolísticamente la expulsión nos ha hecho desaparecer del
mapa provocando que nos hayamos pasado los noventa minutos sin generar ninguna
ocasión clara de gol. Seguramente hay mucha gente preguntándose porque nuestro
equipo acusa tanto la expulsión de un futbolista. Es una pregunta que yo
siempre me hago pero que hoy tiene una explicación.
Si normalmente nos cuesta manejar el tempo del partido, controlar
la pelota y dominar el centro del campo, con la expulsión del canalizador de
nuestro juego, esto ya es misión imposible, así que podía tirarse Forlán toda
la noche en el césped que no le iba a llegar una pelota en condiciones.
Visto lo visto el resultado no es del todo malo, gracias a
la firmeza defensiva, que sólo se ha visto empañada por el absurdo despeje de
Pablo en el gol y el mal pase de Valera en la expulsión de Motta, que a pesar
de eso ha sido el mejor del equipo y si solventase los balances en los quiebros
podríamos hasta empezar a confiar en él.
Los que una vez más han estado impresionantes han sido los
atléticos desplazados hasta Mestalla cuya voz se ha dejado oír en numerosas
ocasiones en la retransmisión. Ellos si que son un verdadero ejemplo.