
Estaba el viernes por la mañana comentado como siempre con
mi Beita nuestra quiniela por teléfono, “he decidido hacer la quiniela con la
cabeza, porque estaba dudando con el Atleti que si la pongo perdedor te enfadas,
pero he decido hacerla con la cabeza y le he puesto un uno”. Todo esto viene
por el día del Espanyol que ella puso un X y a mi me entró pánico a derrota,
pero ayer le tuve que decir “si yo me enfado si no acertamos 15, no porque le
pongas perdedor al Atleti, además que sepas que yo le iba a poner una X”. La
diferencia, además de que ella es mucho más guapa y tiene unos ojazos azules
que quitan el sentido, es que yo hago la quiniela con el corazón, por eso nunca
acierto más de seis.
Tras la victoria en Riazor titulé, ‘Nosotros tenemos a Forlán
y Agüero’, que a eso hay que aferrarse en el Ono Estadi, donde por cierto nunca
hemos perdido. Los dos de arriba son nuestra única esperanza mañana y casi diría
yo hasta el día del juicio final, pero en Mallorca especialmente, porque la
dupla de mediocentros brasileños nos genera esperanza y dudas a partes iguales,
en lo que a Motta se refiere, porque de Cléber esperamos entre poco y nada.
Las bandas no son lo que nos habían contado y si Luis García
recupera la imagen mostrada a principios de campaña, los de arriba pueden tener
un aliado, ya que a Reyes habría que prohibirle jugar al fútbol, pero no en el Atleti,
sino en cualquier equipo, porque se dedica todos los días con su actitud a
matar la ilusión de cualquier niño que ame el balompié.
Atrás vuelve Pernía, lo cual es sinónimo de peligro y los
otros tres pues según les dé. En la ida el Mallorca ya estuvo a punto de
pintarnos la cara y si no lo hizo fue por los errores de sus delanteros y
nuestra situación de ahora se parece bastante más a la de entonces que a la del
otoño-invierno.