Este Atleti se parece cada vez más al del año pasado y al
del anterior y a los de todas las temporadas disputadas desde el año del
ascenso. Tercer partido consecutivo sin marcar y segundo sin crear una sola
ocasión de gol. Pobre bagaje para un equipo que aspira a algo, porque durante
todo el año el juego no ha sido brillante pero había efectividad, ahora ni eso.
Y no es un problema de fallar ocasiones, es que ni se crean.
Aguirre decidió apostar por la Copa anteponiendo esta
competición a jugar la Liga de Campeones y reservó
al Kun para el miércoles, pero hoy ni Agüero hubiese arreglado el panorama
porque el problema del Atleti es tanto de nombres como de concepto.
Se trata de un equipo concebido para ser letal por las
bandas y no vemos nunca ni una llegada a la línea de fondo, ni un desdoble en
banda, ni un centro desde el costado. El equipo se empeña en intentar entrar por
el centro donde una y otro vez se topa con la zaga rival.
Además, al jugar con un doble pivote defensivo, la distancia
entre los delanteros y los mediocentros es abismal, imposibilitando la creación
de segundas jugadas y la aparición de futbolistas entre líneas. No pensaba yo
que fuésemos a echar tanto de menos a Mncihe, pero le lloramos todas las
tardes.
Como los señores que van a vender el estadio que se
construyó con las cuotas de nuestros abuelos y padres no tomen medidas serias y
efectivas, no Pollos Olivera o Richar Nuñez, el año que viene volveremos a ver la Champions por la tele.
No me voy a detener a hablar ni un segundo del enésimo
insulto al escudo de Reyes, del tuercebotas de Pernía o del despeje de Eller en
el gol, porque este equipo tiene un evidente problema global, más allá de que
Valera, Eller, Pernía, Cléber, Reyes y Mista no tienen categoría para vestir la
camiseta que en su día portaron Mendoça, Ben Barek, Collar o Garate.