Sergio Agüero es con toda seguridad uno de los cinco
jugadores con más calidad de la
Liga. Un pequeño mago que hace diabluras con el balón en los
pies y que con un cuerpo diminuto frente a la corpulencia de los defensas
rivales es capaz de esconder y aguantar la pelota de una manera envidiable.
El Kun, pese a ser uno de los jugadores que más patadas
recibe, ha tenido que enfilar el camino de los vestuarios con anticipación en
dos ocasiones al ser expulsado por revelarse ante tanta patada, ya que los
árbitros no son capaces de castigar a los que tanto le brean.
El domingo un jugador que más debería estar cuidando el
arado que sobre un terreno de juego se dedicó a perseguirle durante todo el
partido. En la primera mitad le estuvo provocando permanentemente y en la banda
izquierda del ataque le soltó varios codazos sin balón y un puñetacito en el
costado, además de insultarle y despreciarle.
La pasividad arbitral ante el juego subterráneo del Murcia,
espoleo a De Coz para dejar a Agüero fuera del partido. El defensa, de una
manera totalmente voluntaria, como demuestran las imágenes de Canal +, busca el
tobillo del Kun para pisarle y mandarle a la enfermería.
Si el lesionado hubiese sido Raúl, Robinho o Guti hoy
teníamos una campaña para encarcelar a De Coz, pero como ha sido Agüero la
prensa calla y hasta justifica. Pero el club debe defender a su futbolista y
exigir un castigo ejemplar, porque quien se lesiona en un lance del partido y
sin mala fe es mala suerte, pero la persona que lesiona de manera consciente y
voluntaria a un rival debe ser duramente castigada y el otrora conocido como
Club Atlético de Madrid, en la actualidad cortijo de Gil Marín, debe exigir que
se haga justicia y De Coz sea duramente sancionado, porque sino agredir a
Agüero va a ser barra libre.