Amaneció el jueves nublado, frío y chispeante. Pese a haber trasnochado
a alas 8.30 sonó el despertador y todos arriba con cierta pereza, especialmente
yo que no me levanto nunca tan temprano y como me iba a tocar conducir de noche
para volver a Londres pensé en quedarme durmiendo, pero viendo la jornada
gastronómica del día anterior decidí que lo mejor era bajar a desayunar.
‘Four english breakfast, please’. Desayunamos como si fuese
el último que lo fuésemos a hacer, además del desayuno típico inglés dimos
buena cuenta de los cereales, tostadas, nutella y todo lo que había en el
buffet del pequeño pero acogedor Throstles Nest Hotel, salvo lo que Carlitos
calificó como ‘barrita del alpiste’ y que no era otra cosa que muesly de
cereales.
Durante el desayuno se trazaron las líneas del día, así que
tras hacer el check out nos dirigimos a Anfield Road que por fuera decepciona
bastante y por dentro no sabría decir porque estaban todas las visitas
completas. Lo que impresiona es el perfecto manejo que los ingleses hacen del
merchandising. Una tienda oficial enorme, con infinidad de productos oficiales
de todo tipo, llena hasta la bandera de gente comprando de todo y es que la
filosofía del fútbol de España e Inglaterra no tienen nada que ver, lo de allí
es pasión por el fútbol y por tu equipo, aquí sólo hay simple afición.
Tras nuestros infructuosos intentos de colarnos en Anfield
nos dirigimos al centro de la ciudad para realizar una visita rápida a sus
escasos atractivos turísticos, porque hay que ver que fea es Liverpool, además
es que todos los edificios tienen aspecto de sucios. Aún así no perdimos la
ocasión de ver el liver building, Albert Dock y la impresionante catedral
anglicana.
A las 14.30 se fijo la concentración rojilbanca para partir
todos juntos hacia Bolton. El punto de encuentro fue el Dolby hotel, desde
donde 6 coches formábamos la caravana atlética. Viaje tranquilo, hasta que en
un desvío un tío que debía estar huyendo de la policía sacó literalmente a un
Corsa de la carretera y tras salirse por el césped se dio a la fuga.
Ante la pasividad de todos los británicos fuimos los atléticos
los que nos bajamos a ayudar a la chica del Corsa que estaba en total estado de
shock. Según se iba tranquilizando nos preguntó si éramos del Real Madrid y por
Raúl. Estuvimos con ella hasta que apareció la policía donde se inicio el show
de Juanan.
Tras más de 10 minutos allí aparece un primer coche de policía
y Juanan se pone a intentar explicarles en spanglish lo que había pasado. Al
ver la indiferencia del policía que iba conduciendo trata de entenderse con la
persona que va detrás que repentinamente y ante el cachondeo general levanta
sus muñecas esposadas.
Rápidamente apareció otro vehículo de policía que nos
convirtió en culpables sólo por llevar bufandas del fútbol y abrió varios
coches sin preguntar. Como la chica seguía en estado se shock, Juanan trataba
de entenderse con los policías y en más español que ingles acababa toda las
frases chocando las manos y diciendo “hostión”. Un circo.
Al hacerse cargo la policía de la situación decidimos
reestablecer la marcha hacia Bolton donde en el desvió del Reebook Stadium
nuestro coche en concreto se pasó del giro y fuimos a parar a una gasolinera
donde empezó nuestra odisea.
Todos confiábamos en Juanan a la hora de echar gasolina,
pero cuando llevaba un poco echando me dio por bajar y ver que estaba echando
diesel. Enseguida mire el depósito y ponía ‘unleaded fuel only’, mire los surtidores
y vi que había dos de ‘unleaded’ y uno
de diesel.
En ese instante empecé una discusión con Juanan que el me
decía “petrol-gasolina”, “fuel-diesel” y yo “que cojones diesel que en el surtidor
pone unleaded y en el depósito también, que este coche es gasolina”. Yo que me
enciendo con bastante facilidad no daba crédito y le intentaba explicar que ‘unleaded
fuel only’ significaba ‘sólo gasolina sin plomo’. Pero él no soltaba la
manguera.
Tras persuadirle de que no siguiese empezó allí el circo
porque a ver como pedíamos una manguera para soplar y sacar la gasolina, así
que decidimos llamar al teléfono de asistencia de Europcar, pero claro ninguno hablábamos
inglés y eso era imposible explicarlo.
Tal escándalo teníamos que tener montado que un inglés muy
majo de unos 50 años nos pidió que le explicásemos con gestos que pasaba y él
cogió su móvil y llamó al teléfono de Europcar. Teníamos dudas de que nos
hubiese entendido pero al hacer el gesto de chupar la manguera quedó claro que
nos había ayudado.
La grúa avisó que iba a tardar una hora, por lo que
decidimos ir a comer a un Burguer King que había en la gasolinera. Yo reconozco
que soy muy pijo para comer y no me como una hamburguesa de esas ni a tiros,
pero estaba tan cabreado que me daba igual, incluso al entrar había tres
aficionados del Bolton que sólo con vernos la cara no dijeron ni mú.
Una vez más volvimos a no comer sentados, ya que nos fuimos
al coche por si venía la de grúa. Iba justo a hacer una foto del instante para
ponerla aquí cuando apareció la grúa con la que tampoco nos entendíamos, menos
mal que apareció un camionero que hablaba español y nos explicó que tenían que
llevarse el coche y nos llevaban a Manchester a por otro, todo esto a dos horas
del partido.
Nuestras caras por la carretera eran un poema, yo no hacía
nada más que mirar la hora y preguntar cuanto faltaba. Viendo los atascos del día
anterior me temía que nos íbamos quedar sin partido, aunque tuviésemos dos horas
para hacer 60 km.
En unos 15 minutos llegamos al Europcar de Manchester y la
chica nos comunicó que no la habían avisado y que no tenía ningún coche para
darnos. Allí montamos un expolio tremendo y gracias a la ayuda de los dos
gruistas que llegaron a ponerse de rodillas para pedirle por favor que nos
diese un coche para poder ir al partido (impresionante, para que luego digan de
los ingleses) nos ofreció un Opel Astra y sin mirar los papeles, ni saber si
nos iban a sancionar o lo que fuese salimos corriendo para enfilar hacia el
Reebook Stadium.
Con tal celeridad salimos que allí ni poner las luces ni
nada y todos los coches dándonos las largas, pero el objetivo era ver el
partido y a las 19.10 hora local aparcamos justo a la estación de tren y tras congraciarnos nos
dirigimos al campo, que todos pensábamos que nos íbamos a llegar a conocer.
La crónica del partido en la tercera parte que esta ya es
demasiado larga y ya todo con fotos que la necesidad agudiza y el problema de
mi FTP es que por las contraseñas no se veían las fotos, así que las he puesto
en otro lado.