Soy persona de muchas supersticiones en esto del fútbol por
eso no quise hacer previa de este partido que no me daba ninguna buena espina,
de hecho le puse un dos en la quiniela, lo cual me valió una tremenda bronca de
mi Beita que pensaba que mi decisión nos iba a apartar de ser millonarios,
¡pero si nunca pasamos de 6 aciertos!
Hombre de poca fe, pensaba que a estas horas iba a estar escribiendo
que el Sevilla ya nos había adelantado y otra vez está a cinco puntos y es que
cuando en nuestra corta plantilla pueden jugar todos los buenos la cosa cambia
mucho y eso que Aguirre se propuso hacernos sufrir más de lo debido encerrando
al equipo en cuarenta metros. Una actitud intolerable porque el Atleti no puede
disponerse así en su estadio ante nadie.
Tanto regalarle la pelota al contrario acabó como no podía
ser de otra manera con un golazo de Ronaldinho que despertó los aplausos de un
respetable que aplaudía temiendo que la humillación del año pasado fuese a
tener ‘remake’ y más viendo que ir por detrás en el marcador no nos hacía salir
de la cueva hasta que apareció Sergio Agüero.
Impresionante. Hacía siglos que no veíamos algo así por la Ribera del Manzanares ¡Qué
jugador de fútbol! El solito se las ingenió para destartalar a una de las
mejores defensas de Europa con recortes imposibles y magia con el balón en los
pies.
Del Kun ya sabíamos que era un crack pero está empezando a
alcanzar la estratosfera futbolística, esa que sólo alcanzan los que son
capaces de ganar ellos solos los grandes partidos en los que se les espera y
lejos de esconderse cogen la manija y llevan al equipo al triunfo.
Los dos regates que le hace a Milito en el primer y cuarto
gol son de libro y la definición del último tanto espectacular, todavía me
estoy frotando los ojos. Me pasaría la noche ensalzando las virtudes de un
genio al que quiero ver muchos años defendiendo nuestro escudo.
Además de sus dos goles fabricó los otros dos junto a sus
dos socios naturales. Al primero le necesitamos como el comer, sus goles son
decisivos y lleva un año muy flojo, pero ahí es donde debe estar Maxi en los
metros finales, apareciendo desde segunda fila y aprovechando los huecos que el
impresionante trabajo de Forlán deja en las defensas rivales.
Quiero ver jugar así a mi equipo todos los días, con esta
motivación y este ímpetu. Buscando permanentemente la portería contraria y no dedicándose
a sestear tras adelantarse en el marcador como ha acostumbrado a hacer en este
campeonato. Ambición, lucha, coraje y entrega que la calidad ya la pone Agüero.
Otro de los nombres propios de la noche fue Ignacio Camacho
que no brilló en exceso pero cumplió en todo momento y fue capaz de sostener,
junto a un gran Raúl García, a la tremenda maraña ofensiva culé. Si le dan
minutos demostrará que tiene sitio en este equipo, por supuesto siempre por
delante de Cléber.
No quiero dejar pasar la oportunidad de reconocer a Abbiati,
porque si en el partido de ida la cagó y le crucificamos, una mano suya en un corner
ha sido otra de las claves del partido porque cuando todos veíamos el empate su
tremenda intervención ha puesto rumbo a la victoria.
Hoy no voy a relatar mis sms de después del partido con
Cerezo porque hasta me han hecho gracia sus respuestas, eso sí que nadie dude
que pese a la victoria le he vuelto a pedir que vendan y se marchen que yo
resultadista soy muy poco.