Desde las siete de la tarde tomando cañas en La Latina con las compañeras
de trabajo de López. Llegan las 21.55 y un servidor ante los insultos del
respetable se dispone a encontrar un bar que ponga el fútbol, que en esta zona
no es nada fácil encontrar un bar con tele. Entiendo los insultos de mis amigos
pero todavía no he conocido un divertimento en la vida que me produzca más
placer que ver ganar al Atleti. Habrá quien piensa que vaya vida más triste y
no le faltará razón, pero sólo se me ocurre uno, y todavía hay quien no está
por la labor, así que...
Solo y desamparado junto a una jarra de cerveza me dispongo
frente al televisor del bar San Andrés. La verdad es que no me importa que no
me acompañe nadie porque un año fue solo socio y aprendes a sobrellevarlo. Esto
no es como ir solo al cine, además que el equipo da síntomas de querer hacer
las cosas bien en el arranque y te entretienes.
El dominio del balón lo tiene el Zaragoza pero el peligro
está en nuestras manos y fruto de una jugada bien elaborada Simao vuelve a dar
muestras de que es el único jugador decente que Jorge Mendes ha traído a este
equipo, para ponernos por delante.
De nuevo un rival desmoralizado en nuestras manos, esto es
un camino de rosas. Agüero tiene el cero a dos pero le cae a la izquierda y no
consigue definir. Viendo como están los maños es cuestión de tiempo que
sentenciemos el partido, pero de nuevo la suerte, los árbitros, Pablo, Cléber y
Aguirre se ponen de nuestra contra.
Pongo por testigos a todos los que leéis esto que el próximo
día que me encuentre con Sánchez Armiño en la Ciudad del Fútbol no voy a ser tan amable porque
esto pasa de castaño a oscuro lo que nos están haciendo los colegiados.
Pero no es cuestión de focalizar las culpas en ellos porque
en este equipo desde el césped, pasando por el banquillo y llegando hasta el
palco sobra muchísima gente. Sigo sin comprender porque cada vez que nos
adelantamos en el marcador el mejicano nos tira para atrás como si fuésemos el
Eibar.
Además alguien me tiene que explicar porque Cléber, Reyes,
Pernía o Pablo siguen jugando en este equipo y porque llevamos tantos años
reclamando un mediocentro que no llega y a los de arriba no les sale de los
mismismos traerlo para que Forlán se machaque en labores que no son las suyas y
llegue a su sitio reventado y no las meta. Porque se mata a trabajar y a pelear
y llega fundido a los últimos metros que es donde tiene que estar fresco para
enchufarla, pero es que no le queda más remedio porque con Cléber al lado
cualquiera no baja a ayudar.
Nadie se ha dado cuenta que cuando este chaval jugaba con
Riquelme asistiéndole y Senna robando se hinchaba a meter goles, que es lo que
saber hacer y es para lo que se le ha fichado, pero es que en este club nadie
tiene ni idea de fútbol, ni quieren aprender, ni se dejan enseñar. Pues que se
vayan.