Vaya por delante que soy partidario de los silbidos en
general. La afición de un equipo grande debe ser exigente con todos los
estamentos de su club: jugadores, cuerpo técnico y dirigentes, y de momento la única
forma racional que se me ocurre para mostrar disconformidad es silbando.
La afición del Atleti ha sido históricamente una afición
exigente. En el Metropolitano y en los primeros años del Calderón, curiosamente
en la mejor época del club, cuando las cosas no se hacían bien los silbidos,
pañuelos y las almohadillas poblaban las gradas y nadie se rasgaba las
vestiduras. Pero ahora nos han inculcado eso de sufridores y pupas y la gente
sólo va a hacer chirigota al Manzanares.
Esta hinchada que vio descender a su equipo y se marchó a
casa cabizbaja sin hacer ninguna protesta, la ha tomado con Cléber Santana,
Eller, Pernía, Reyes y Pablo. Lo cual requiere un análisis casi individualizado
de cada caso.
En las situaciones de Cléber, Eller o Pernía no puedo estar
más de acuerdo con las palabras de ayer de Aguirre, su único delito es que el
club les haya fichado. Cuando un futbolista da todo lo que tiene, por poco que
sea, no se le puede exigir más. Cléber es un patán, pero es que es así de malo
y no da más de sí. No se encuentra bajo de forma o alejado de su rendimiento,
sencillamente es que es muy malo y no se le puede exigir más, así que habrá que
pitar al que le trajo, al que aprobó que viniera por la comisión que se iba a
llevar y al que le pone sobre el césped. Pero él no tiene la culpa de estar
aquí.
Los otros dos casos no tienen nada que ver porque si bien
obviamos que uno se comprometió con un candidato a la presidencia del Real y el
otro pagó dinero para no jugar aquí e irse a la acera de enfrente, su
rendimiento esta muy por debajo de su calidad, al igual que ocurre con Luís
García a los que si hay que exigirle con silbidos o como se quiera.
Hay que quitarse complejos de encima y no pensar que
nuestros jugadores son tan sensiblones que si les silbamos se van a venir abajo
y que sólo van a rendir con nuestro apoyo porque cuando está afición silbaba y
exigía a todos los estamentos aquí la gente se ponía las pilas y se ganaban títulos;
ahora como sólo hay palmas para que van a complicarse si la gente se va a ir
igual de contenta a su casa por lo mucho que quieren al Atleti, aunque gane.