La temporada del Atleti tiene un tremendo paralelismo a mi día
de hoy, que esta mañana me estaba bañando en la playa y a las ocho de la tarde
una nevada sobre Cuenca me hacía temer que pudiese llegar a tiempo para ver el
partido por el monumental atasco. Meteorología y equipo impredecibles.
Mi madre me ha dicho que hacía mucho tiempo que no me veía
sufrir tanto por un partido y es que casi se me sale el corazón por la boca. En
el camino ya venía animado, que me he pasado medio viaje cantando canciones del
Atleti, pero la trascendencia de los puntos en litigio me ha tenido los noventa
minutos en demasiada tensión.
Ha salido bien el equipo, dominando la pelota y teniendo perfectamente
controlado el centro del campo con un Raúl García espectacular y un sensacional
Camacho, del que ya sabemos que Aguirre le quiere para defender porque le saca
los días que quiere defender y el 200 más completo que todos los demás.
Fruto del dominio y de un impresionante Simao ha llegado el
primer gol al más puro estilo de Maxi. Necesitamos mucho estos goles y que el
capitán recupere el oportunismo y el peso dentro de un equipo al que le falta
regularidad, porque juega muy bien algunas fases del partido, pero no tiene
continuidad en el dominio y cuando los tres con más calidad aparecen menos se
resiente mucho el conjunto.
Este juego a ráfagas es principalmente debido a una clara ausencia
de ambición que ha impedido sentenciar a un rival con diez, con unas contras
muy mal tiradas y sobre todo a un entrenador cagón que encierra siempre al
equipo atrás.
He estado mucho tiempo dándole vueltas al titular y durante
largo rato iba ganado “A pesar de Aguirre” porque es inexplicable lo que el
mejicano desperdicia el talento de este equipo. Cuando nosotros nos quedamos
con uno menos no pasamos del centro del campo y si se queda el rival, aún así
tienes a Forlán, impresionante de nuevo esta noche, matándose a correr con los
mediocentros rivales. (Tengo que confesar que otro titular que he pensado es “Así,
así, así los quiere Gil”).
De verdad que no lo entiendo. El uruguayo es un futbolista
como la copa de un pino, pero no ha venido aquí a pasarse el partido corriendo
detrás de los rivales, sino para enchufarlas, pero es que este entrenador se
sigue pensando que entrena a Osasuna.
En reglas generales todo el equipo ha realizado un gran
trabajo, sobre todo la defensa que ha estado impecable los noventa minutos no
dando opción al equipo más vertical y peligroso que hay actualmente en la Liga.
Me preocupa mucho la lesión de Raúl García porque el trote
cochinero de Cléber me desespera y el navarro aporta todo el equilibrio al
centro del campo y hace una pareja excepcional con Camacho que ha dado una
nueva lección de madurez y saber estar con tan sólo 17 años.