Bien tempranito me cite con Juanan en el barrio para partir
rumbo a Pucela con la intención de conseguir entradas y si no había
localidades, pasarnos el día de cañas por Valladolid. Tras casi dos horas de viaje
los carteles en las taquillas del estadio confirmaban los peores presagios así
que tocaba irse de jarreo por si a alguna peña les sobraban entradas.
Esta bien la ciudad para irse de pinchos, porque además
acostumbrado a los precios de La
Latina comes y bebes en abundancia por unos pocos euros. Ambiente
rojiblanco por todas las calles y bares con buenas gentes de todas las edades y
procedencias. Especialmente destacada la peña Canillas que llevaban todos un ‘castañon’
que no se lo creían.
A eso de las cuatro volvimos a enfilar rumbo a Zorrilla y
tras coincidir con mucha gente que se encontraba en nuestra misma situación, mi
amigo Cristian nos facilitó una entrada que le sobraba con la que pasamos los
dos haciendo el viejo truco de empujarnos y pasar rápido, todo ello facilitado
porque había retirado los brazos de los tornos incumpliendo la normativa de la LFP.
Más que en Valladolid parecía que estábamos en la Republica Dominicana
porque en ese estadio lo mismo diluvia, que sale el sol, que hace viento, que
chispea. Todo esto en los primeros 45 minutos donde el Atleti estaba más tonto
que el tiempo y era incapaz de enlazar tres pases seguidos y de llegar a puerta
ni hablamos.
Los blanquivioletas que se encuentran inmersos en la lucha por
la salvación nos tenían completamente embotellados y de no ser por su enorme
desacierto cara a puerta nos podíamos a ver ido al descanso con alguno que otro
en el casillero.
Durante el intermedio se acercaron a la esquina de su fondo
desde 50 metros
algunos indeseables de los Garrafoni, que son super graciosos, sobre todo uno
de negro calvete, no rapado, sino calvete, que no paraba de decir “joderos que
luego irá la ETA
y os matará”. O a ti, subnormal, que de eso no está nadie libre por muy
comunista que seas.
Viendo el escaso manejo de pelota del primer acto, Aguirre
decidió dar entrada a Cléber, que no se si habrá sido por las 15 cervezas que
me he tomado o porque un policía me estaba echando de la escalera todo el
tiempo, pero hoy no me ha parecido que haya estado mal y su entrada le ha dado
mayor dominio de pelota al equipo.
No pienso criticar a Maxi porque a pesar de que está para
los leones, siempre nos acaba cerrando la boca y confieso que me he cabreado
cuando he visto el cambio de Simao por lo mal que lo estaba haciendo el
argentino, pero el capitán siempre vuelve, para enchufar la primera clara que
hemos tenido.
Tras el gol, nuestro dominio ha sido mayor y de nuevo Luís
García, como el día del Bilbao y el del Boltón, nos ha puesto a los pies de los
leones. Cuando le he visto fallar la buena jugada personal de Reyes, sabía que
esto no iba a terminar bien y el destino nos ha devuelto en forma de decepción
la alegría que nos dio con este equipo también en el descuento, para
complicarnos estar presentes en la próxima Liga de Campeones, porque un triunfo
hoy hubiera sido un gran paso adelante. Aunque jugando como en la primera
parte, es muy difícil aspirar a nada.