Voy a tratar de explicar de una manera pausada, sin la inmediatez que requiere una crónica cual es a mi juicio el problema que ha causado la brutal bajada de rendimiento del equipo en los tres últimos partidos.
Desde comienzos de temporada, el equipo tiene una brutal carencia en el mediocentro, problema que se vio agravado con la marcha de Maniche en el mercado de invierno y que el fichaje de Motta estaba claro que no iba a paliar porque el jugador que es tendente a lesionarse, se lesiona siempre.
Con este panorama teníamos que afrontar toda la segunda mitad del campeonato con sólo Raúl García en esa posición, ya que Cléber es un jugador lleno de carencias, principalmente su lentitud en el juego tanto ofensivo, como defensivo y la escasa parcela de terreno de juego que ocupa en sus acciones.
El problema se ha ido sujetando todo el año con la impresionante campaña del jugador navarro y la indispensable ayuda de Forlán, al que muchos días, especialmente relevante por ejemplo en Sevilla, se le ha visto más metido entre los mediocentros que acompañando a Agüero.
Otro que ha tenido que emplearse a fondo en estas tareas ha sido Maxi, de ahí su bajada de rendimiento en lo que tan bien nos tenía acostumbrados otras temporadas. Tanto el argentino y como el uruguayo han perdido eficacia cara al gol debido a su excesiva implicación y desgaste en labores defensivas.
Estas tres piezas: Raúl García, Forlán y Maxi, han llegado fundidas al final de temporada, especialmente a los dos primeros se les ve que no pueden con las botas porque se lo han jugado todo: Intertoto, UEFA, Copa y Liga. Todo. El cansancio les provoca una perdida evidente de posición táctica y de lucidez y brillantez en sus acciones con el balón.
Si a esto le sumamos la endeblez de la defensa, el equipo ya no está ni cogido con alfileres y como muestra el tercer gol del Betis el domingo donde un jugador se recorre todo el campo y no era un contraataque, ante la atenta mirada de todo el equipo, sin que nadie haga nada por detenerle. El que sujetaba defensivamente al equipo y su apoyo están muertos y así somos un muñeco de trapo en manos de todos los rivales, que además todos la tocan mucho mejor que nosotros que somos incapaces de tener el dominio del juego como elemento de combate de la fatiga física.
A todo esto hay que sumarle la baja de Simao que estaba siendo una pieza clave, pero más allá de piezas el equipo está partido por la mitad por culpa del cansancio físico fruto de una nula planificación deportiva que nos tiene toda la temporada con dos delanteros y un mediocentro y medio.