25 de mayo de 1996. Hoy se cumplen doce años del histórico Doblete del Atleti. La única Liga para demasiadas generaciones de rojiblancos,
en concreto 37. Hemos pasado de una media de una liga cada 9 años, a una cada
casi cuatro décadas. Como homenaje a esta fecha tan señalada os voy a relatar
como viví yo ese día, así que hacedme el favor de contarme como lo vivisteis
vosotros, aunque no os leáis como fue el mío:
La semana se hizo muy larga, demasiados nervios. Tras el
triunfo en el Camp Nou parecía que todo estaba sentenciado, incluso recuerdo
que el marca saco en portada una foto de Molina y Solozábal abrazándose y el
titular “Ensaya el alirón”. Algunos pinchazos inesperados y sobre todo la
derrota en casa ante el Valencia por 2-3 lo habían complicado todo.
La antepenúltima jornada sufrimos mucho contra el Salamanca
y sólo una genialidad de Kiko en el minuto 42 nos dio los tres puntos cuando
todos estábamos desesperados. Recuerdo pocos goles que se hayan celebrado en la
grada tanto como este. La siguiente semana tocaba Tenerife. No se hizo un buen
partido, de hecho hasta casi el final no empatamos con un gol no me acuerdo si
de Vizcaíno o de Simeone, pero todavía quedaba el susto final, cuando Aguilera
regateó a Molina y el capitán hizo el mejor servicio posible al club de sus
amores, la tiro fuera con la portería vacía. Ese recorrido de 20 metros del balón sobre
el césped se hizo interminable en la tele. Se paró el tiempo hasta el instante
en que el esférico salió por la línea de fondo.
Tras 6 días de nervios llego el día D (25/05/1996). Mi
hermano, mi amigo Raúl y yo quedamos pronto, a las doce de la mañana en mi
portal. Tras realizar las preceptivas mezclas etílicas y llevarnos todo en
botellas de 2 litros
para no levantar sospechas nos fuimos camino del estadio.
Tras dar una vuelta al Coliseum y ver que había ambientillo
nos situamos en un banco del parque de la Bodeguilla. Entre
risas, el bocata, amigos que iban viniendo, el whisky con coca-cola y cánticos
fue llegando la hora del partido y los nervios iban aumentando.
Cansados de estar en el parque entramos pronto al campo.
Desde muy temprano la gente empezó a animar, supongo que para no pensar y desde
la salida de los jugadores a calentar el apoyo fue constante, pero se notaba en
el ambiente que había presión. Incluso el Frente no hizo ningún tifo, sólo el
bufandeo que es la imagen de la cabecera de este blog, que es de ese día.
En el inicio del partido el estadio estaba hasta la bandera.
No lo recuerdo nunca tan lleno, no se veía un hueco ni en los pasillos. El
aforo ese día, con toda la gente que se coló, debió rondar los 63.000
espectadores.
Desde el primer instante se vio que el Atleti salió a por el
partido y los malos augurios de los de siempre no tenían cabida esa noche. De
los primeros instantes recuerdo especialmente como todo el campo cantaba la canción
de “te quiero Atleti lalala, te quiero Atleti lalala” (la de la musiquilla de
Fernando Torres).
Antes de llegar al ecuador de la primera mitad, Pantic se
dispuso a sacar una falta desde la banda derecha. Yo por motivos que aún me
pregunto, gire mi cabeza hacia la derecha y me puse a mirar al lateral,
descubriendo una explosión de alegría ¡El gol más importante que jamás haya podido
ver del Atelti en estos 28 años y me lo perdí por estar mirando al lateral!
El gol de Simeone llevo la euforia a las gradas, pero
todavía era contenida. Sentados en esos asientos, todavía entonces de cemento,
había mucha gente que había visto pasar cosas muy extrañas en el Manzanares,
así que hasta el segundo de Kiko la fiesta no explotó definitivamente.
Me quedo con lo impresionante del campo al unísono, bufandas
al viento, cantando el campeones, campeones. Todavía se me saltan las lágrimas
cuando lo recuerdo. O el momento en que López se subió al larguero de la
portería del fondo sur y aquello se venía abajo con la gente cantando.
Luego el camino a Neptuno. Yo que soy una persona que por lo
general soy más bien reservado y suelo
hablar poco, me pase el recorrido completo abrazándome a todo el mundo,
sacándome fotos con desconocidos y cantando sin parar hasta que llegamos
Atocha. En la glorieta mi hermano me dijo que fuese a la fuente a lavarme la
cara y yo con todo el tostado que llevaba viendo que estaba calentita y que
hacía 19 años que no ganábamos la
Liga, me metí dentro y de repente se empezó a meter todo el
mundo y yo allí bañándome con mis amigos. Del baño nos acordaríamos toda la
noche por el impresionante olor a alcantarilla que tenía el agua estancada en
la fuente.
De ahí fuimos directamente a Neptuno, más que a Neptuno a
los jardines de antes, ya que no aparecimos por la glorieta en ningún momento.
Me entere de que habían estado los jugadores al día siguiente viéndolo por la
tele. En esos jardines mi único afán era conseguir que todos los grupitos cantasen
a la vez el himno del Atleti a la vez. Tardé varias horas en conseguirlo. Pocos
instantes después empezó la carga policial, en la cual nos llevamos algún que
otro porrazo, así que os fuimos a los bares de la zona a seguir tomándola y
celebrándolo.
Sobre las 7 de la mañana pusimos rumbo a casa, pasando
previamente por el quiosco para “comprar” una edición de cada periódico del
domingo y así tener el recuerdo de todas las cabeceras nacionales de este día
histórico. Al subir a casa me tumbe en la cama y sin quitarme la ropa, las
bufandas, ni apagar la luz me quede dormido soñando que aquella fue nuestra
noche. ¡FORZA ATLETI!