No es novedad para mucha gente que Cerezo no quiere a
Aguirre, si se pudiese hacer fotografías a la pantalla del móvil pondría una
imagen de un sms que me envió nuestro presidente a finales de julio que decía
textualmente, “Aguirre no está capacitado para sacar este equipo adelante,
esperemos que Cléber cumpla con las expectativas”.
El hecho de que Enrique Cerezo no simpatice con Aguirre no
es sintomático de nada, porque ni le gusta el fútbol, ni entiende. Con el
mejicano, puede que haya acertado en su no querencia, pero esto es motivo más
de la casualidad que de una valoración meramente técnica.
Lo que me preocupa más es lo que ese micrófono recoge sobre
Maniche, que hay que analizarlo desde dos perspectivas. Al portugués evidente
que había que echarle porque un futbolista que se niega a jugar un partido y
que llega con cierto frecuencia en malas condiciones a entrenar hay que
apartarle del resto porque sino todo el mundo se subleva.
Pero claro está, cuando en la discusión del vestuario Nuno
le dice a Aguirre “¿Tú que has ganado?”, lleva toda la razón del mundo y el técnico
se tiene que callar. Esto nunca habría ocurrido si a este club le entrenasen técnicos
de perfil alto, a los que ningún Maniche se atrevería a hacerles la voz. Claro
que ellos no tragarían con Pernias, Ellers y Clébers.
Ahora bien, si Cerezo, como le confiesa a Cortés Elvira, es
consciente de que la marcha del portugués va a ser nefasta para el desarrollo
del equipo, algo que sabía hasta mi vecino de cinco años, no se porque el club
no pone inmediatamente remedio a esa cesión para cubrir un puesto clave en el
campo.
Nos bombardearán de estadísticas sobre las segundas vueltas
de Aguirre, pero aquí lo único cierto es que desde que el equipo no tiene un
mediocentro en condiciones que acompañe a Raúl García, cuesta Dios y ayuda
ganar los partidos y todo es consecuencia de una nula planificación deportiva.