Raúl García vio el sábado, injustamente, la quinta tarjeta
amarilla, ya que lo que era un penalti clarísimo porque es Sorrentino el que
arrolla al jugador navarro, se convirtió en falta en contra y amarilla para Raúl,
todo fruto del desconocimiento de la jugada por parte del colegiado. La acción
me pilló justo donde tengo el abono y el árbitro estaba de espaldas a lo
sucedido y al darse la vuelta y ver a los dos en el suelo pitó falta y sacó
tarjeta a nuestro jugador.
Ir a Montjüic a jugarnos la vida con Cléber es un suicidio, así
que hay que tomar todas las medidas necesarias para hacer que le quiten la
tarjeta. El club ha recurrido al Comité de Competición que se reúne los martes y
que en caso de ratificar la amarrilla dejará como única vía el recurso al Comité
de Apelación.
Como esto es España y da igual que haya jornada entre semana,
el Comité de Apelación no adelantará su reunión habitual de los jueves, así que
en caso de que Competición no quite la amarrilla nos queda la esperanza de que se
conceda la suspensión cautelar de la tarjeta hasta que se decida de una manera
definitiva sobre la acción.
No se vosotros pero yo estoy con el corazón en un puño como
si nos jugásemos la Liga. Hacía
mucho tiempo que no me veía en este estado de ansiedad, que es tal, que el miércoles
voy a comprar el Racing-Sevilla.