El antiguo gimnasio del Atlético de Madrid ha sido reconvertido en un Espacio Memorial para que todos los aficionados que lo deseen puedan reposar en las entrañas del estadio del club de sus amores, no eternamente, pero si al menos hasta que se produzca el traslado a La Peineta.
Es una buena iniciativa, ya que muchos aficionados solicitaban como última voluntad que sus cenizas se esparcieran por las gradas del Manzanares y de esta manera, aunque sea de manera simbólica en una urna funeraria se podrá seguir yendo al estadio hasta después de muerto. Como dice la canción “ni la muerte nos va a separar, desde el cielo te voy a animar”.
Esta iniciativa partió del Senado rojiblanco, institución compuesta por los socios más veteranos, a la que el club quiere dar también representación en el césped con el fichaje del portero francés Coupet de 35 años.
Con esta contratación queda claro que se apuesta por un proyecto de futuro con un portero que está en el ocaso de su carrera y que sin duda ha sido uno de los peores guardametas de la Eurocopa sólo superado por el de Grecia. Bien es cierto que no ha tenido ningún error garrafal, si acaso el gol de Robben que se la come por su palo, pero no me ha dado ninguna seguridad y es de los que se le cae el larguero en la cabeza.
No entiendo que se le puedan cerrar las puertas a Roberto o Falcón, fichando a un portero viejo y malo. La política de fichajes de este club es cada día más enigmática y no llego a discernir cuales son los criterios en que se basa. Lo único que se me ocurre es que se fiche a un portero para uno o dos años confiando en que en ese tiempo De Gea ya esté preparado para dar el salto.