Se le esperaba como al hijo prodigo y sólo como los grandes
saben hacerlo no decepcionó a ninguno de los millones de atléticos que teníamos
todos nuestros sueños de champions instalados en sus botas. Poco importa que
estuviese más lento de lo habitual, con jet lag, sin el ritmo de competición,
con los recortes a medio hacer, el Kun Agüero es el mejor jugador del mundo y
su actuación decisiva en los cuatro goles le eleva al olimpo rojiblanco.
Estrenábamos ubicación, hemos pasado, tras más de 20 años en
el fondo sur a la tribuna superior alta. El ambiente no es ni parecido, pero el
fútbol se ve mucho mejor, aunque se sufre más y eso que viendo el resultado
final nadie lo diría, pero del minuto 65 al 80 nos hemos comido las uñas, los padrastros
y hasta los nudillos y todo por nuestra culpa, ya que el equipo se ha ido
echando poco a poco atrás ante un escaso empuje alemán más fruto de nuestro repliegue
que de su juego, para cuyos delanteros los mejores asistentes eran Perea y Pernía.
Salvo errores puntuales, con los que un equipo de más
calidad te liquida, el conjunto ha estado muy bien en líneas generales, sobre
todo en la contención donde Aguirre ha formado dos líneas de cuatro que han
sido infranqueables para los otomanos, gracias al sacrificio defensivo de todo
el equipo.
Desde un principio, con un Maniche enchufadísimo, no me ha
gustado nada cuando el estadio ha coreado su nombre, el Atleti ha salido a por
el partido. Tanto Nuno como su compatriota Simao eran los hombres más incisivos
pero todo se agotaba en la falta de entendimiento inicial de Agüero y Forlán. Demasiadas
imprecisiones en los metros finales, hasta que Perea ha puesto, en la misma
jugada, dos balones precisos que con angustia el Kun ha mandado a la red tras
el falló inicial de Forlán
Locura en las gradas, yo creo que hacía años que no
celebraba un gol así, pero todavía había mucho camino que recorrer. Todo ha
sido más fácil con un Ujfalusi impecable, muy bien Heitinga y Perea magnifico
en defensa, aunque con el balón en los pies la cosa cambia. El colombiano ha
regalado varios balones imperdonables al centro y ha hecho una cesión a Leo que
le ha quitado dos años de vida a mi corazón.
Hay que ver como se sufre en la tribuna, cualquier día me
llevo el pulsometro y eso que arriba tenemos al Kun y a Forlán, del que muchos
ya estaban rajando. El uruguayo no sólo se ha vuelto a partir el pecho, sino
que él solito se ha fabricado la jugada del segundo gol, abriéndonos de par en
par las puertas de la Liga
de Campeones.
Tras el tanto a sufrir, un centro desde la derecha que no ha
rematado nadie y un pie providencial de Leo nos ha puesto las pulsaciones en
órbita. Maniche estaba muerto, Raúl García impreciso, Maxi desaparecido y los
alemanes dominando tres cuartas partes de la cancha. Pero esta vez Aguirre
acertó con los cambios, metió a Luis García para que ayudase a los mediocentros
y sacó a Maniche para poner a Assunçao que se convirtió en un autentico dique
de contención para los ataques rivales.
Y a todo esto el Kun seguía por allí para volverla a liar. Quizás
los recortes todavía no le salen perfectos por la falta de forma, pero dos nuevas
acciones suyas sentenciaron el partido y llevaron la locura a las gradas.
Ahora hay que fichar, porque no tenemos plantilla para
afrontar tres competiciones y en el sorteo estamos en el cuarto bombo. Eso sí
que nos quiten lo ‘bailao’ que nosotros en las escaleras de salida y el paseo
hasta el coche ya estábamos preparando los dos viajecitos que vamos a hacer en
el grupo. Me encantan los relojes y se me había antojado un Tag Heure, pero le
van a dar al reloj y me lo voy a gastar todo en el Atleti.
P.D.: saludos a la Sra.
Rushmore y a Emilio Gutiérrez. Ha vuelto un poquito mi
Atleti, aunque hasta que no ganemos títulos como antes no habrá vuelto de
verdad. Saludos también a las decenas de personas que me han enviado un sms tras el partido y que no tengo su móvil en mi agenda.