Salió el Atleti al Coliseum con pinta de Valladolid. No había que preocuparse demasiado porque hoy estaba el Kun desde el principio, pero con el paso de los minutos nos fuimos dando cuenta de que Agüero no estaba hoy por la labor. Debe ser que no quería agradar en exceso a los ojeadores del Manchester City, que como de sobra saben que juega con el cartel de se vende y ellos por dinero no será, pues querían comprobar in situ el talento de Sergio.
Cinco minutos antes de bajarme a ver el partido, mi Beita me ha preguntado que presentimiento tenía para apostar por un resultado, sin dudar le he dicho uno a dos y no suelo acertar en estas cosas, pero hoy ganar era una exigencia aunque el juego no fuese muy brillante, como así ha sido.
La pinta del equipo iba empeorando, no sólo por el mal día de Agüero, sino que Seitaridis, que suele hacer pocas cosas bien, le metía en un lío a Maniche para posteriormente darle en la espina dorsal y mandarle al banquillo para cabreo del portugués, al que se le ve enchufadísimo este año, ya intentáremos hablar del porqué un día de estos.
Sin Maniche y con Raúl García no atravesando, precisamente, uno de sus mejores momentos, estaba claro que la pelota iba a ser del Getafe, cuyas ofensivas no eran demasiado peligrosas, casi lo mismo que nuestros contraataques, hasta que Ujfalusi le puso un balón de 50 metros a Sinama que el francés con maestría en el control, el recorte y la definición mandó a la red. “Pues no va a ser tan malo al final” ha sido el comentario generalizado en el bar.
Tras el gol se acabó el Atleti y el Getafe. Con Simao solidarizándose con Agüero, decir que los que más brillaban eran Assunçao y Ujfalusi no es una buena noticia, aunque hoy es de esos días que hay que ganar por lo civil o por criminal.
Achuchaba el Getafe en la reanudación pero no con demasiado entusiasmo, más o menos el mismo que mostraba el Atleti por sentenciar, algo que debe estar siempre en la mente de nuestros jugadores teniendo en cuenta que nuestro lateral izquierdo es Pernía. Intentando proteger un balón cómodo regaló un corner que terminó en nuestras redes, sembrando la pesadumbre en la multitud que abarrotaba ‘La Cantina’ y es que en mi barrio hay mucha más gente del Atleti que del otro equipo de la ciudad. No voy a recrear los insultos proferidos hacia Mariano por el respetable porque me quedaría espacio.
El tanto desconcertó al Atleti que estuvo a punto de regalarle al Getafe el segundo en un par de acciones, especialmente en una de Assunçao que milagrosamente salvo Ujfalusi. Los azulones conscientes de las carencias de Pernía, entraban una y otra vez por la derecha para poner buenos centros o sacar faltas peligrosas a un torpe Mariano al que la penosa actuación arbitral estaba dejando como una caricatura.
Es muy curioso como una misma acción puede ser falta de Ujfalusi y no penalti a Agüero del Cata Díaz en el otro área. Todas las dudosas las pitaba en nuestra cuenta, acciones insignificantes castigadas con tarjeta y lo peor de todo, el doble rasero de una misma acción con desenlace distinto.
Sólo Miguel de las Cuevas parecía aportar algo de soltura al juego, cada día entiendo menos porque no juega, hasta que el Kun decidió que ya que había ido hasta Getafe debía ponerle un pase precioso a Maxi, que con más confianza hubiera tirado, pero que acertadamente cedió a Sinama para que Cortés lo mandase a la red.
No ha sido buena la imagen pero estos partidos hay que ganarlos por encima de todo y más como se está poniendo el patio, que miras la clasificación y ves que ahí no falta nadie.