Vuelve la Liga de Campeones, el anhelo de todos, esa competición por la que hay que quedar por lo menos cuartos en la Liga, que no se nos olvide, porque el miércoles volveremos a ver a los niños con las estrellitas en el centro del campo del Manzanares, pero me gustaría que eso fuese algo habitual y para ello no podemos descuidar los duelos de cada fin de semana.
Vuelven Heitinga y Maniche, lo cual nos sirve para paliar en parte las carencias mostradas contra el Sevilla. Con el holandés la defensa está muy bien apuntalada, pero la vuelta de Maniche sólo nos arregla en parte las carencias en el centro del campo, aunque no es poco esa parte.
Mucho hemos hablado aquí últimamente de los sistemas de juego y el domingo me di cuenta que nuestro sistema real es el 4-2-4. Dos centrocampistas tienen que soportar todo el peso de esa tarea, porque los de las bandas ni desbordan, ni equilibran, ni ayudan.
Miguel De las Cuevas creó más peligro a Palop en el rato que estuvo, que Maxi y Luís García juntos en todo el partido. El alicantino tiene desborde, verticalidad, velocidad y regate, algo de lo que los dos anteriores carecen.
Tal y como se encuentra Maxi de forma, Aguirre debería replantearse devolverle a su posición original, la de segundo punta, porque entre que está mal y no juega en su sitio, su aportación es nula. Así que donde mayor rendimiento se le puede sacar es en su puesto natural y mientras tanto que De las Cuevas vaya tomando la alternativa en la banda. A ver si te atreves manito.