Más de una década después los niños volvían a ondear la banderita de estrellas en el centro del campo del Manzanares. Cómo ese día contra el Ajax, hemos vuelto a ir al campo en el 17. No se porque ese autobús me recuerda al Atleti de toda la vida, a esas noches de miércoles con sabor especial y la tensión acumulada parada tras parada por llegar a los aledaños y vivir el ambiente de la bodeguilla.
Han vuelto los niños, la bandera, el 17, Raúl García y Maxi. Los dos habían empezado el año muy por debajo de su nivel, el primero un tanto irregular y el segundo sencillamente desastroso, pero esta noche han sido dos de los pilares básicos de la victoria.
Sobre todo Raúl. El navarro lo ha hecho todo bien. Esta noche Aguirre le ha situado un poco más adelantado para comer terreno al largo espacio que suele separar a los mediocentros de los delanteros cuando no juega Forlán. Brega, sacrificio, anticipación, llegada, calidad y como guinda, la puntita en el segundo gol.
Maxi sigue sin ser Maxi, pero hoy se ha parecido un poco más al que nos tenía acostumbrados. No le podemos pedir que desborde, ni que llegue a la línea de fondo, pero le ha dado el primero a Agüero y ha estado mucho más llegador que últimamente. Si mete la del tacón se cae el estadio.
Aunque para meterlas ya está el Kun. Poco importa que juegue tocado, porque su aportación al 60% es mucho más efectiva que la de la mayoría al 100%. No tengo palabras para describirlo, porque junto a su talento me sigue asombrando su capacidad de sacrificio en todas las facetas del juego y si Sinama le acompañase un poco más, esta noche no habría habido que sufrir.
Salió el Atleti con ritmo vertiginoso, el 4-3-3 de los franceses nos facilitaba los canales de llegada ausentes contra el Sevilla. Un simple cambio de juego servía para crear una situación de superioridad desde la banda y así vino el primero, la que le saca el portero al Kun y el cabezazo fuera del Raúl García.
El Atleti era una apisonadora, pero como siempre hay estaban los laterales para complicar la existencia. Lo de Pernía es para llorar y Perea no hace la ayuda a Ujfalusi en el primero y ha vuelto a hacer una cesión infernal a Leo. Demasiados regalos, a los que hay que unir los que también acostumbra Assunçao. El brasileño ha realizado un gran partido, pero le he puesto francas dos pelotas a los delanteros rivales y ha regalado una falta innecesaria en el último minuto que no se pueden consentir.
Como tampoco es concebible la manera de regalarle la pelota al rival en el último cuarto de hora y hoy no creo que sea culpa de Aguirre, porque hemos terminado con cuatro mediocentros, precisamente, para intentar tener la pelota.
Pinta bien el grupo y creo que no debemos conformarnos con pasar segundos, porque la diferencia de cruce de quedar primero a segundo es abismal, así que ahora toca ir a por el Liverpool sin ningún tipo de complejo.