Voy a empezar esta crónica ambiente del viaje a Liverpool por el final, porque lo que me interesa que se lea son casi las últimas líneas y como va a ser larga, no creo que mucha gente llegue al final, y es que hay leyendas y mitos que se sostienen como castillos en el aire, que han podido ser, pero ahora no son nada.
Minutos antes del inicio del partido, la afición del Liverpool empezó a entonar, como cada encuentro, el ‘You`ll never walk alone’. Desde el sector de los aficionados del Atleti mucha gente pedía silencio, no se muy bien si para vivir esa experiencia o como respeto ¿Respeto a qué?¿Hay gente que viaja a ver a su equipo o a escuchar himnos rivales?
Señores, nosotros somos el ATLÉTICO DE MADRID y me da igual que el Liverpool tenga 5 Copas de Europa o 36, no le rendimos pleitesía a nadie, ni vamos por Europa chupando pollas. El miércoles en Anfield se dio una verdadera lección de lo que es animar a un equipo los 90 minutos, silenciando constantemente ese campo que dicen tan mítico y en ningún momento les escuche a ellos pedirse silencio para escuchar nuestro himno, ni cantaron Atleti, como si muchos de nosotros cantaron Liverpool…
No somos el Cuenca, ni Paco Martínez Soria que llegamos a la ciudad con la caja con las gallinas. Somos el ATLÉTICO DE MADRID. No somos Fernando Torres, que celebra goles a “su equipo” tras penaltis que no son. Somos el ATLÉTICO DE MADRID. A ver si a la gente se le mete en la cabeza y va despertando y se va dando cuenta de la grandeza de este club y se dejan de animar a rivales y de admirarles, porque además, no hay nada que admirar. En la grada somos mil veces mejores que ellos. Todos los males de este club son por culpa de que la gente ha perdido la noción de nuestra grandeza, como se volvió a demostrar con esa actitud ante su himno y sobre todo coreando el nombre del equipo rival en el descanso y al final.
Luego todos estos son los que cantan “Aguirre vete a la mierda” por poner una táctica de equipo pequeño y encerrarse atrás a achicar balones, despejando las pelotas a zona de nadie como un frontón. Pues Aguirre tuvo la misma actitud que todos los que se callaron y pidieron silencio para escuchar a los ingleses, la mismita.
El que quiera oír cantar a la afición del Liverpool que se coja un vuelo de Easyjet por 40 euros, yo le digo un hotel, que está bien, cerca de Anfield por 60 euros y que disfrute escuchándoles cantar el himno. Pero el Atlético de Madrid no le rinde pleitesía a nadie y yo no tengo que dejar de animar a mi equipo por escuchar a estos ¿Pero quién son estos? Además si queréis oír un ‘You`ll never walk alone’ subiros un poco más al norte y flipais en Celtic Park.
La jornada empezó muy temprano, a las 6.15 estábamos citados en el aeropuerto y previo preceptivo cambio de divisas, la pericia de Óscar nos hizo más fácil la consecución de la tarjeta de embarque. Viaje sin excesivos sobresaltos y llegada al centro de la ciudad, donde desde primera hora se veían atléticos por todas partes visitando la ciudad, aunque la verdad, hay muy poco que ver.
Con tal volumen de desplazamiento, eche mucho de menos una concentración mayoritaria en una plaza para darle más colorido rojiblanco, si cabe a la ciudad. Para comer, la mayoría de la gente acudió al restaurante ‘La Tasca’, de comida típica española, y aunque los camareros e imagino que los cocineros eran españoles, salí con la sensación de que saben cocinar mucho mejor la comida española los sudamericanos que trabajan en las cocinas de casi todos los restaurantes de España, que los españoles de Liverpool.
A las 6 hora local, concentración en el punto fijado para el traslado en autocar al estadio. Cuando todos íbamos deseosos de vivir el ambiente en los aledaños del estadio, la policía decidió mandar a nuestros autocares, con nosotros dentro, a más de 2 km. del estadio. Los de la Agrupación de Peñas los dejaron en la puerta, pero a nosotros nos tocó caminata, aunque si hubiese sido en un grupo numeroso, hubiese estado precioso presentarse juntos en ese estadio por esas calles tan estrechas de típico barrio inglés, pero cada uno subió a su bola.
En los aledaños mucho buen rollo con los aficionados locales, lo cual está muy bien, pero hay que saber trazar una raya, entre tener buen rollo, la camaradería, el intercambio de bufandas, compartir cervezas… y chuparle la polla al equipo y afición rivales.
Dentro del estadio, absoluta hegemonía colchonera. Ya habían defraudo a nivel de animación los ingleses en el Calderón, pero tenía la esperanza de que en su campo fuese distinto. Tanto hablar de Anfield y la única afición de mito que hay es la nuestra. A pesar del robo, salí muy orgulloso, pero sobre todo orgulloso del ser del Atleti.
A partir del minuto 93 todo fue un caos, penalti inventado, empate y traslado al aeropuerto donde la policía y la organización aeroportuaria británica demostraron ser absolutamente tercer mundistas.
Me imagino que no es el primer viaje masivo que llega al aeropuerto de Liverpool y nos tuvieron más de 3 horas para embarcar. Agrupados en núcleos de unas 100 personas nos mantenían periodos de unos 20 minutos parados, para irnos dejando avanzar de 10 en 10 metros hasta llegar al control de seguridad.
Desesperación en todos los desplazados que llevaban muchos horas en pié, habiendo dormido poco el día anterior e indignados por el injusto empate. No entiendo como se puede gestionar tan mal, el acceso a un aeropuerto, lo que tengo claro es que voy a evitar al máximo los viajes masivos, ya no los hago en España y los voy a evitar, todo lo que pueda, en Europa.