Se está poniendo de moda empezar las crónicas por el final, pero en un partido en el que sólo Forlán y Pablo han puesto lo que hay que poner, los más relevante ha ocurrido en los últimos compases. Con el estadio clamando contra Aguirre, corner a favor del Orihuela, despeje de la zaga, zambombazo desde fuera y mucha gente pensando en retornar a su asiento, cuando ya estaban de camino a la salida, para presenciar la prórroga, pero una mano prodigiosa de Coupet lo evita.
Más público del que me esperaba en las gradas del Calderón. El año pasado el día del Levante, estuvimos mi hermano, yo y cuatro más, pero como hoy mi hermano no podía venir, pensaba que íbamos a estar en familia, de hecho el titular de esta crónica iba a ser “Aquí están, estos son, los hinchas del Calderón”, porque los que hacen la ola, yo creo que hoy no han venido.
Pues señores, por lo vivido esta noche nos han cobrado 30 euros, porque el abono total sólo garantizaba cuatro encuentros y este era uno de ellos (si descontamos el del PSV, 40 euros). Más que un partido oficial y de no ser por el frío, hubiésemos pensado que estábamos presenciando un bolo de verano, por la apática actitud de nuestros jugadores, que se han situado al nivel del rival.
Añoro esos partido de Copa en los que los suplentes y canteranos, exprimían cada minuto para ganarse un puesto y dejar ver su valía en cada opción que tenían. Ahora la gente pasa de todo, a Luís García mejor si le retiramos, Banega a lo suyo y Sinama poco más o menos. Al francés se le elevó a los olimpos por marcar goles con los partidos resueltos y hoy ha demostrado bastante de lo que es, un delantero muy fallón.
Sólo Forlán, Pablo, Coupet y Camacho ponían algo de su parte por entretener al respetable y ser honestos con su profesión y la institución que les paga. El uruguayo ha peleado como cualquier otro día, ha llegado al área rival como si enfrente estuviese el Liverpool y salvo en la jugada por la línea de fondo, donde ha preferido la filigrana a dársela a Maxi para que la empujase, ha demostrado que se toma muy en serio su trabajo.
El que está dispuesto a pelear por el puesto es Pablo. El manchego está demostrando en los pocos minutos disputados, que el paso por el banquillo le ha podido venir bien para recuperar el tono del Pablo que deslumbró al mundo del fútbol. Seguramente haya quien no le perdone nunca su flirteo con Palacios, no el de los chorizos, sino el de los relojes, que por cierto ahora son oficiales del club, pero como yo no le pido a ningún jugador que sea del Atleti, ni se tatúe el escudo, para mi es una gran noticia que vuelva por sus fueros.
Otro que va mejorando la imagen es Coupet, dios me libre de defenderle, después de todo lo que he escrito de su fichaje, pero está sobrio por arriba, seguro blocando balones y bastante más fresco de reflejos que a comienzos de campaña. No se puede decir lo mismo de De las Cuevas, que cada vez que tiene un partido entero para demostrar que está para jugar, por delante de Maxi, no lo hace.
Antes de seguir cabreados con Aguirre, háganme un favor, levanten la vista de la pantalla, miren a su alrededor en la oficina y dense cuenta que hoy, en su trabajo, hay quien no puede decir que esta en la siguiente fase. Nos hemos aburrido y hemos pasado frío, pero en la Copa, lo importante es pasar rondas, aunque tengas que acabar jugando con casi toda la artillería ofensiva, ante un segunda B, por miedo a que te marcasen.