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Artículos - marzo 2009

# domingo, 29 de marzo de 2009 23:42

Reflexiones periodísticas

CerezoLa prensa es la maquinaria más importante a la hora de crear imagen, y más que imagen, a la hora de crear estereotipos. A través de las informaciones y las opiniones, los medios nos influyen en la percepción de la realidad social que tenemos.

 

En la prensa deportiva, desde tiempo inmemoriales, se ha forjado la imagen del Real Madrid como ese club glamouroso, campeón y que siempre tiene que ganar; por ello cada vez que encadena dos derrotas consecutivas, parece que se acaba al mundo.

 

Paralelamente a este fenómeno, y especialmente acentuado en los últimos años, del Atleti se ha creado esa imagen de club perdedor, sufridor y pupas, que si gana bien y si no gana pues ya sabe, “el Atleti es así, una de cal y una de arena”; por ello el Atleti puede estar trece años sin ganar un título o bajar a Segunda, que pasa nada, “el Atleti es así”.

 

Es curioso que a esta imagen del Atleti, han contribuido más los periodistas que se dedican a realizar la información del club rojiblanco, que cualquier otro informador. Los periodistas que nos informan del club del Manzanares se han instalado en el conformismo y el continuismo a la línea dictada desde el club, sin darse cuenta que este hundimiento de la institución en las dos últimas décadas les perjudica a ellos, en el ejercicio de su profesión, más que a nadie.

 

Para comprobar este extremo, sólo tienen que mirar hacia la redacción y ver como la aureola de glamour del Madrid reviste a sus periodistas y como la aureola de perdedor del Atleti influye a los suyos, sino ¿Quiénes son las estrellas de la redacción?¿Por qué a las tertulias televisivas de fútbol “objetivo” sólo invitan a los periodistas que cubren la información del Real y los del Atleti apenas acuden cuando son temáticas del Atleti?¿Por qué es más popular Miguel Ángel Díaz que Javier Amaro, Roncero que cualquiera de los periodistas que hacen al Atleti en su periódico o Pipi Estrada que Alejandro Mori?

 

Yéndonos a la anécdota, ¿Por qué los periodistas del Real Madrid, independientemente del medio en el que trabajen, van habitualmente al Asador Donostiarra y no les cobran y a los periodistas que hacen al Atleti les cobran en todos los restaurantes?

 

Por si todavía no les ha quedado claro como la imagen del Madrid convierte a los informadores del Real en periodistas de primera y la del Atleti, a los colchoneros, en periodistas de segunda, sólo hay que irse a la televisión y poner el canal del presidente Enrique Cerezo, Canal 8 Madrid, en el cual se emite un programa deportivo, “La batalla del domingo”, en el que sólo se habla del Real Madrid y los dos únicos tertulianos son Roberto Gómez y Tomás Roncero. Fíjense si es pobre la imagen del Atleti, que ni siquiera se habla de él, en el canal de televisión de su presidente.

 

Parece más que evidente, que la situación del equipo, que los periodistas ayudan a perpetuar día a día, les perjudica a los informadores en su caché profesional y en la cuenta corriente a final de mes, porque hay quien se está haciendo rico sólo yendo tertulias televisivas.

 

Así que compañeros, en vuestras manos está seguir conduciendo un SEAT o llevar un BMW, sólo tenéis que exigir que el Atleti vuelva a ser el equipo campeón que ha sido toda su historia y dejar de hacerle el juego a los dueños, porque el crecimiento del club, irá en vuestro beneficio y vuestra complacencia con los propietarios y el hundimiento de la institución os está produciendo mucho perjuicio profesional y económico.

# lunes, 23 de marzo de 2009 23:49

Patético

KunEs evidente que el presidente de está sociedad anónima deportiva, antes conocida como Atlético de Madrid, es productor de cine, porque sentarse a contemplar un partido de este equipo, es como ir a ver una película española, nunca sabes lo que te vas a encontrar, lo mismo sale una obra maestra, como las tres últimas jornadas, que te sale un esperpento como el de Mallorca, muy en la línea de que nos estamos tragando desde que el hijo tomó el mando.

 

Mirad si hemos tenido que tragar bodrios en los últimos años, si hemos aguantado como el Barça nos hacía seis en dos ocasiones, pero sin ninguna duda, puedo asegurar, que no he pasado mayor vergüenza en mi vida viendo un encuentro de fútbol.

 

Sinceramente, no voy a entrar a analizar como Raúl García ha dado una exhibición de cómo hacerlo todo mal en noventa minutos, pero todo, no ahondaré  en lo subrrealista del fichaje de Sinama, un tío que todas se las da al rival, no me quiero detener en como Agüero y Forlán, un minuto antes de que pitase el árbitro, estaban de cachondeo y bastante poco concentrados, ni siquiera en valorar que Maxi tendría que dejar el fútbol.

 

Visto lo visto esta noche, que alguien me diga ¿para qué queremos clasificarnos para la Champions o la UEFA?¿Para que nos coja otro Bolton u Oporto y nos elimine sin que le tiremos a puerta en todo el partido de vuelta? En serio, si es que con esto que tenemos no vamos a ninguna parte. Todos los años son parches.

 

En vez de concentrar las fuerzas en animar a esta panda de… que se tenían que haber vuelto remando desde Mallorca, hay que exigir de una vez por todas al palco, porque todos los años es lo mismo. Lo de esta noche es un insulto a la historia de este club.

 

Me da igual que ahora se pongan las pilas y al final quedemos cuartos, porque con la familia Gil, el año que viene no pasaremos de octavos de la Liga de Campeones y tendremos que volver a sudar sangre para ser cuartos.

 

Se nos tiene que meter en la cabeza a todos que esta entidad tiene que salir a disputar todas las competiciones, no a arrastrarse en Europa y pelear por ser cuartos en España. Cosa que con esta familia se repite un año tras otro y no es que les tengamos manía persecutoria, es que ya lo ha dicho Robinson en la retransmisión “este equipo se ha construido desde el tejado, sin cimientos” ¿Cuántos años llevamos así, por Dios?

 

Publicado en www.lavidaenroiblanco.com

# lunes, 16 de marzo de 2009 15:38

Por casta

golLos encuentros entre el Atleti y el Villarreal van camino de conseguir la dinámica histórica que tienen todos los enfrentamientos contra el Barça. Si analizamos los duelos del equipo amarillo y el rojiblanco, en los últimos años, ninguno ha sido normal y la mayoría tienen como denominador común, la variable de la remontada.

 

No nos había dado a tiempo a saludar a los compañeros de abono “¿Qué tal en Oporto?” te preguntaban, “Pues mal, si jugaron andando, con esa actitud es imposible, veremos hoy que pasa…” respondías resignado “pues hoy ganamos seguro”, “¿tú crees?” y estirando la ese ves como Iturralde señala penalti.

 

Demasiado pronto, miradas de incredulidad, resultaba complicado que el Atleti fuese a encarrilar tan temprano una victorias ante un rival directo. De esa manera, tal y como la mente del 90% de los aficionados del Calderón se había dicho a si mismo, paradón de Diego López, “hay que ver, si es que mala suerte, no puede ser”, se lamentaban los sufridos aficionados colchoneros que moviendo la cabeza hacia los lados se volvían a sentar en su asiento.

 

No iba a ser el único movimiento de cabeza resignada de la noche, porque una tras otra se iban desperdiciando ocasiones clarísimas, de esas que pocas veces se fallan y muchas menos veces se fallan en un mismo día. Entonces, la misma parte de la mente que sabía que Forlán fallaba el penalti te decía “a la primera que lleguen, nos la clavan”.

 

Diego López, todavía me pregunto como se fijaron en Jurado y no en este chaval, le saca un pie magnífico a Maxi, en una internada muy al estilo de Maxi, del que hablaremos más tarde. Simao saca un corner corto, como casi siempre, hace un mal segundo centro, contraataque y gol.

 

“No puede ser, si es que no puede ser, que mala suerte”, se volvían a sentar meneando la cabeza, los sufridos aficionados colchoneros. Pero el equipo achuchaba y achuchaba. Presión infernal, movimientos rápidos, actitud de sentirse orgulloso, pero enfrente estaba Diego López, daba igual que fuese Raúl García, Agüero, Simao o Forlán, el guardameta, vino al Calderón dispuesto a amargarnos la noche.

 

En las tribunas, los sufridos aficionados colchoneros, confiaban en marcar antes del descanso, porque visto el desgaste del equipo, no parecía muy claro que la gasolina fuese a llegar para correr así todo el partido. Pero llegó, debe ser que con Abel se hace alguna cosa más que jugar al futvoley.

 

No había habido suerte, pero los sufridos aficionados colchoneros, estaban convencidos de que ese partido no se iba a perder. Esta confianza incondicional, perdió algún adepto con el segundo del Villarreal. Como el día del Barça y ante tanta mala suerte, parecía que no iban a ser capaces de levantarse de este segundo revés.

 

Pero entonces volvieron a aparecer Agüero y Forlán. El uruguayo lo estaba fallando todo, como su amigo el sábado anterior, pero un nuevo zapatazo suyo, que repelió el palo, lo empujó Agüero a la red. No había dado tiempo al hundimiento moral, el gol revitalizaba las energías colchoneras.

 

El Atleti atacaba por una banda y por la otra. Simao desbordaba y Heitinga ponía centros endiablados, pero Diego López seguía a lo suyo. Abel quitó a Heitinga, cuando mejor estaba y en las gradas todo el mundo pensó que no se había atrevido con Maxi, que estaba haciendo una segunda parte horrible.

 

Maxi que se suele entregar todos los partidos, anda menos fino que de costumbre y tiene tendencia a meterse en tareas donde no brilla. En la segunda parte, apenas se le vio, salvo en el pase a Forlán del segundo gol, pero Abel esperó a cambiarle para que se llevase una ovación del respetable. Abel, que es ese hombre que parece que tiene muy mal genio, tuvo un bonito detalle con Maxi, cuando el argentino los ha tenido todos malos con su entrenador.

 

Con el empate en el marcador, esa misma parte de la mente que te había anunciado el fallo de Forlán y el gol del Villarreal, te dijo que ganábamos seguro. Simao cogió la pelota, miro a mi hermano “Pablo me marcó el año pasado o el anterior al Villarreal de cabeza ¿no?”, mi hermano asiente y le digo “a ver si marcan de corner que desde las primeras jornadas no hay ni un gol de corner”.

 

Tras el golpeo del portugués el caos llegó a las gradas y la alegría a los sufridos aficionados colchoneros. De nuevo remontada, con una actitud impresionante, con casi 40 tiros de nuestros delanteros y un espíritu combativo y de equipo que no se veía por estas latitudes desde el año del Doblete. El equipo tiene carácter y ganas de ganar, lo cual es una gran noticia.

 

Simeone estaba en la grada, pero Abel en el banquillo y si el equipo juega con esta actitud lo que queda de temporada, esperemos que por mucho tiempo.

# viernes, 13 de marzo de 2009 12:00

Decisiones condicionadas

portoLlevo defendiendo en estas lineas, desde octubre, que la prioridad en la zona innoble del club es volver a meter al equipo entre los cuatro primeros y que la Champions se ve más como un premio, por lo que está en segundo plano. Esta prioridad se le transmite a los entrenadores, por eso Agüero nunca ha rotado en Liga y  no jugó los partidos contra el Liverpool y Forlán se pierde el inicio del partido de Oporto, pero ningún de los dos empieza los partidos de Liga en el banquillo.

 

Para el balance económico de la entidad es fundamental jugar la próxima Liga de Campeones y en el Atlético de Gil Marín las decisiones se toman obedeciendo a esa premisa, porque esta entidad hace mucho tiempo que dejó de ser un club de fútbol, para convertirse en una marca.

 

Pero Gil Marín es tan inepto, si su padre no hubiese sido un ganster, él con su nivel intelectual, ahora mismo, como mucho, sería conserje de edificio, que no sabe que el principal de valor de una marca es la identidad que crea y el Atleti actual es un equipo sin alma, sin espíritu y con el que nadie se identifica.

 

Frente a eliminaciones como las de Parma o Brujas, donde el equipo, con una espina dorsal de la cantera, se dejó la vida en el campo, ahora un argentino se permite el lujo de irse andando cuando le cambian y tiene que ser el árbitro el que le pida que no pierde tiempo, un portugués sale a pasearse por el campo y el resto va a los saques de banda andando sin ninguna prisa ni intensidad. Vamos tal es la desidia, que si se optó por el típico recurso de colgar balones en los últimos instantes. Que más da, poco importa ganar o perder, aquí cada jugador va a sus propios intereses y les importa muy poco la entidad.

 

Pero claro si es que no se les puede pedir otra cosa, porque a los dueños materiales de la sociedad les importa menos todavía, así que viendo eso los futbolistas no se implican y los dueños intelectuales del sentimiento están más preocupados de ver si los jugadores vienen a saludar después del partido. Con el encuentro que habían hecho había que haberles pitado hasta la extenuación cuando saludaron desde el centro. Por cierto, fue el denostado Pablo, el que le pidió a los que suelen ser coreados, que se acercasen a saludar.

 

La mañana apareció calurosa en Oporto. Sol de justicia para recibir a una afición que no se esperaba un recibimiento tan hostil. En Oporto el equipo es seña de identidad y con todo aquel que te cruzases, ya fuesen niños, jóvenes, adultos o ancianas, te hacían algún comentario del partido. Incluso los conductores del metro hacían el gesto de la victoria. Desde los autobuses, lo más típico es que nos regalasen multitud de peinetas, cuernos y cortes de manga.

 

Las ciudades españolas puede que no sean las más bonitas del mundo, pero si este país es una potencial mundial del turismo, es precisamente por la hospitalidad y el trato amable que dispensamos a los visitantes. En Oporto todo fue rechazo y hasta hostilidad.

 

Como se había pedido de esta web, los aficionados colchoneros se congregaron en la Plaza de la Ribera. Ambiente de gala, cervezas que corrían sin cesar y cánticos constantes. En ese marco, mi amigo Ramón Ramos se me acercó “Sergiete, ya sabes, ambiente festivo es sinónimo de derrota”.

 

Aproximadamente a las seis, hora española, los aficionados empezaron a desfilar para el estadio O Dragao, para presenciar la penosa organización del equipo local y la policía portuguesa. Ni un solo agente estaba situado en la zona de acceso de los aficionados visitantes y al final pasó lo que tenía que pasar. Batalla campal con lanzamiento de toda clase de objetos.

 

En ese instante se decidió cambiar la puerta de acceso de los aficionados visitantes y el caos fue total, por lo que mucha gente no pudo superar el control de acceso hasta una vez iniciado el encuentro.

 

Dentro del campo, en la primera parte el ambiente fue impresionante, pero ante la pasividad del juego del equipo, la hinchada atlética fue decayendo poco a poco, hasta el punto de que la mejor afición del mundo fue incapaz de entonar ni un solo cántico de apoyo en los últimos 20 minutos, justo cuando más lo necesitaba el equipo. Por mucho que lo intentaban, hasta la desesperación, los 200 de las primeras filas, el resto permanecía impasible mirando al césped. Aquí están estos son los hinchas del Calderón. Debe ser que la gente se quedó afónica de tanto animar al Liverpool y a Fernando Torres durante el día.

 

No se cuanto tardaremos en volver a ver un partido de Liga de Campeones, todos esos que son más del Liverpool que del Atleti, en un par de semanas, pero al resto, con este equipo gestor, nos va a costar más volver a oír el himno de la Champions.

# domingo, 08 de marzo de 2009 19:23

Otra vez se escapan vivos

forlan golResulta demasiado recurrente el inicio de las crónicas de los derbis de la última década. Podríamos tenerlas guardadas en un cajón e indistintamente irlas poniendo, independientemente del partido, porque sólo nos haría falta disponer de tres versiones. Una que arrancase hablando de un gol en el primer minuto, otra hablando del mejor juego del Atleti y las innumerables ocasiones despreciadas y, por último, otra centrada en los errores arbítrales en contra del conjunto rojiblanco.

 

Para hoy necesitaríamos una mezcla de las dos últimas, pero después de que nuestros delanteros, especialmente Agüero, hayan fallado lo infallable, me parece poco apropiado echarle la culpa al árbitro de los dos puntos que hemos dejado escapar en el Bernabéu.

 

En la previa, Cannavaro había calentado la cosa indicando en la prensa que “Agüero falla demasiado para ser delantero”, pensaba el que subscribe, que esas declaraciones iban servir de acicate al Kun, que no iba a dejar pasar la oportunidad de cerrarle la boca en el campo al central italiano.

 

Pero no fue la noche de Agüero, el argentino que estuvo perfecto en la elaboración, falló dos mano a mano imperdonables y otra ocasión de las que es más fácil tirar fuera que dentro. Al recital del Kun se unió Sinama, que no hizo nada bien en todos los minutos que estuvo sobre el césped, pero ni siquiera la cosa más nimia, como puede ser un pase a Forlán a dos metros, fue capaz de ejecutar con certeza el francés, por no hablar de su escaso sacrificio defensivo.

 

Mejora la imagen del Atleti y lo hace en buena medida gracias a la solidez defensiva que está aportando Abel. El técnico dispuso un doble pivote defensivo para frenar a Guti y le salió bien la apuesta. Assuçao estuvo inmenso toda la noche y Camacho volvió a dar motivos para preguntarnos porque no juega más a menudo.

 

A la consistencia del mediocentro se unió en encuentro impecable de Pablo y muy bueno del resto de sus compañeros de zaga, a los que tan sólo una posición ilegal pudo derribar. “Empata Hunteelar, en claro fuera de juego”, ese fue el sms que le envié a mi hermano, que estaba de boda, nada más marcar el Madrid. Si yo, estando en el tercer anfiteatro vi clarísimo, como el holandés reculaba desde fuera de juego, no me explico como se le traga el asistente, estando en línea.

 

Perfectamente plantado atrás, el peligro colchonero provenía de contras verticales y trepidantes en las que nuestros cuatro magníficos combinaban con precisión. Perdimos mordiente con los cambios, porque Maniche definitivamente no tiene que jugar más en este equipo y con Sinama no quiero ser lo recurrente que he sido en la grada, pero tras el desplante del domingo pasado, me parece bien que Abel deje claro quien es el que manda.

 

No puedo negar que no me voy contento a la cama, satisfecho y orgulloso por la imagen, pero triste, porque hemos dejado escapar dos puntos que pueden ser vitales de cara a conseguir el objetivo de la Liga de Campeones, pero sólo con haber visto la pasión con la que Borja de Matias, periodista de esta web, ha celebrado el gol de Forlán, me doy por satisfecho. Enorme Borja, si entras a la de la gasolinera con la misma pasión seguro que triunfas, “Atleti , eres mi gran amor. Te llevo dentro, desde antes de nacer. Llevo en mi piel, tu escudo tatuado. Si nos caemos, combato y me levanto ...”

# domingo, 01 de marzo de 2009 22:53

¡Grande Atleti!

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KunLate el Manzanares, millones de corazones atléticos lloran de emoción, todo el estadio se abraza para cantar junto al son de Pipi Langstrum, Agüero, que nunca debe irse antes de un partido, ha dado la vuelto a un encuentro espectacular, fútbol en estado puro, propio de la esencia de los choques entre ambos contendientes, donde el espíritu colchonero de luchar contra viento y marea volvía a renacer ¿hay algo más maravilloso que ser del Atleti?

 

No era justo. El arranque de partido del Atleti no se merecía ese cero a dos en las dos primeras llegadas de los azulgrana. Antes, el árbitro anulaba un gol calcado al que le robaron a Perea en un derbi. La mano de Laporta perecía tener peso sobre las decisiones arbítrales, ante la cercanía en puntos de los de la cera de enfrente. No nos iban a dejar ganar fácilmente.

 

No se merecían, esos, en otras ocasiones indolentes jugadores, que el marcador fuese tan duro con ellos. Por eso la agarró Forlán y la puso en la escuadra, porque a veces, hasta el fútbol es justo y el Atleti se tenía que levantar todas las veces que le derribaran. La grada lo festejó, a medio camino, entre la incredulidad y la incertidumbre de saber si sería sólo un espejismo o la vuelta al partido.

 

Estaba claro que era la vuelta, aunque el Barça, en las botas de Gudjhonsen y Messi, pudo sentenciar el partido, gracias a la indolencia de una zaga, donde Pablo fue el mayor exponente de una fragilidad y un nerviosismo digno de estudio. Dos despejes defectuosos del manchego habían acabado en las redes y tanto regalo ante el Barça podía ser mortal de necesidad.

 

Al descanso nos quejábamos del árbitro, de Pablo y de la mala suerte, pero todos, en nuestro fuero interno, estábamos convencidos, de que pese al dubitativo comienzo de la segunda mitad, no iba a ser una noche normal.

 

La defensa del Barça se hace un lío, parece que Agüero se escora demasiado, pero el Kun, le empata al líder. Ese equipo que en tantas ocasiones nos ha desesperado por su endeblez, había sido capaz de remontar. Más de uno se conformaba en ese momento con sumar un punto.

 

Un punto que parecía de oro tras un nuevo revés del destino, uno de esos reveses en los que el Atleti es especialista. Forlán la echa fuera cuando era casi imposible fallarla y mientras todo el equipo sólo pensaba en lamentarse, el Barça se pone por delante. En una misma jugada pasamos del posible 3-2 al 2-3.

 

Se había hecho lo imposible por remontar y de nuevo la dichosa fortuna, nos hunde. Con los precedentes, todo hacía indicar que el equipo no iba a levantarse de esta. Pero el Atleti sacó la casta, el orgullo y la actitud que había mostrado en todo momento y decididamente se conjuró para que el partido fuese suyo.

 

La grada no se lo podía creer, de nuevo no era justo, aún así no desfallecía en su aliento. Pudo de nuevo sentenciar el Barça en una doble ocasión de Eto`o y Messi, pero llegó esa jugada que es raro ver en un campo, penalti claro que el árbitro no señala y que el asistente por su manera de correr, parecía que tampoco había hecho, ante la desesperación del respetable, pero que cuando Messi está apunto de llegar al área rival, todo se para y se señala la pena máxima. No se expulsa a Henry, porque nadie sabe quien ha hecho el penalti y es tan rocambolesca la situación, que se permiten hacer dos cambios antes de lanzarlo. Hecho insólito que únicamente sirve para meter más presión a un lanzador, cuya moral está resentida, tras el falló anterior.

 

Forlán marca y el estadio se viene arriba. Diez minutos de animación increíble. El Manzanares es una locura. Todo el campo aprieta, los jóvenes, los ancianos, los niños, todos somos una, un solo aliento, una pasión, una fe. Esa fe que hace al Kun perseguir el error de de Puyol, para colocarla en el fondo de la red.

 

Indescriptible, no tengo palabras, la locura en su máxima expresión. Abrazos, besos, lágrimas, justicia. Esta gente se merecía por fin algo así. Esta gente que al unísono canta abrazada al son de Pipi Langstrum, mientras Leo saca una mano prodigiosa.

 

Esta es la actitud, jugando con ese espíritu, con esa ambición y con esa intensidad, el ataque demoledor de este equipo, pese a la defensa de circo, es demoledor. Correr, robar, correr y marcar. Tan sencillo y tan difícil. Esto es el Atleti, ni árbitros, ni infortunio, ni esa familia de gansters, acabarán con esta pasión.

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