Lo mejor que le puede pasar a un aficionado del Atleti ,después de que le toque la lotería, casarse con una rica o que se vaya la familia Gil del club, es que esta temporada se termine de una vez, porque cada partido es igual de bodrio que el anterior y que el marcador refleje victoria o derrota varia fundamentalmente en función de la calidad y actitud del rival.
Frente al Sporting salió cara, en buena medida porque los gijoneses son un equipo tan caótico como el nuestro, pero con mucha menos pegada. Lo de pegada en todos los sentidos, porque han sido tan buenos visitantes los asturianos que ni siquiera han dado patadas y siendo tan blanditos, al final Forlán, Simao y Agüero, por mucho que suene a tópico, te la acaban liando.
La actitud del equipo, de nueva ha sido vergonzosa, únicamente Agüero ha parecido tener algo de respeto por la camiseta y por el público que paga por ir a verlos. El argentino ha peleado todos y cada uno de los balones, se ha ofrecido en ataque y se ha sacrificado en defensa, ante la atonita mirada de sus compañeros que una noche más pensaban que estaban jugando un partido de solteros contra casados.
Sorprende especialmente Maxi, el hombre anuncio, que no ha metido ni un gol en toda la segunda vuelta y cada nuevo partido, uno no puede evitar preguntarse con más insistencia como es posible que siga jugando y Abel no tenga el valor de alinear de una vez por todas un 4-3-3, con Banega como enganche.
El que por fin ha dictado sentencia es el público del estadio Vicente Calderón, primero contra los jugadores, silbados y abucheados desde el calentamiento y segundo contra la directiva. Para el que tuviese alguna duda, ha quedado claro que todo el estadio y la mayoría de los atléticos están en contra de la gestión de la familia Gil, a los que únicamente mantiene en el poder, la ausencia de una oposición fuerte y que se presente como una alternativa real, porque el día que aparezca la prensa y toda la grada va a ser un clamor contra estos 22 años de infamia.
La ira de la afición ya no es fruto de un mal resultado, sino que con una victoria holgada, los colchoneros se han girado contra el palco. La gente ya está harta de que a este club sólo lleguen medianías, jugadores de medio pelo que arrastran este escudo que en la noche de ayer cumplió 106 años, siendo 84 de gloria y 22 de secuestro.
Publicado en: www.lavidaenrojiblanco.com