Te pasas todo el verano anhelando el campeonato y deseando que llegue septiembre para volver a darle sentido a tus domingos. Esperas la primera jornada con la ilusión que un niño aguarda la noche de Reyes y una vez que el balón echa a rodar te despiertas nuevamente del hechizo y deseas que algún día Dios te de la lucidez suficiente para ser capaz de dejar a un lado está constante fuente de fracasos y dedicar los domingos a la pesca submarina, el parapente o el coleccionismo de sellos.
Volvió el Atleti a jugar el campeonato nacional y sus camisetas saltaron al césped huérfanas de alguien que las honrase y casi me atrevo a decir que las vistiese, porque el Atleti es un equipo sin alma, en todos sus estamentos, y sin calidad. Un conjunto capaz de ganar a cualquier y capaz de perder con cualquiera.
Capaz de ganar a cualquiera porque arriba tiene dos genios, que hoy nos hemos dado cuenta que no pueden hacer milagros, aunque apunto han estado si Munua no hubiese metido una mano prodigiosa a un cabezazo de Simao, tras una espectacular jugada del Kun.
Pero en esa jugada se acabó el Atleti, porque esa y otra de Agüero fueron las dos únicas oportunidades de un equipo que fue incapaz de tirar a puerta en toda la segunda parte, a pesar de ir perdiendo, porque es equipo es capaz de perder con cualquiera, debido a la dolorosa falta de calidad que atesora.
No se vosotros, pero a mi es que me produce urticaria ver que los mediocentros de esta institución es Raúl García y Cleber Santana, tanto monta, monta tanto, porque el Atleti fue incapaz de hilvanar ni una jugada con criterio en todo el partido. El juego se hacía base de patadones, despejes en largo, rechaces y toda clase de ofensas al balón y eso enfrente estaba el Málaga que tela marinera...
Al poco de terminar la pasada campaña, Abel dijo en una entrevista en el Larguero, “en un club como el Atleti no se pueden consentir ridículos como el de Santander y de eso me voy a ocupar yo”, la primera en la frente e incluso peor, porque el Racing aquella noche se comió el césped, el Málaga ha tirado tres tiros a puerta.
Total efectividad la de los andaluces, gracias nuevamente a la incapacidad manifiesta de nuestros laterales. En el primero Heitinga estaba de nuevo donde no tiene que estar, en el segundo en una falta lateral, hay dos rivales solos en el segundo palo, pero no lejos del palo, sino al del palo y en el tercero Antonio López le hace la ola al rival para que remate a placer.
Pues nada señores, este es el super equipo que nos han fabricado con la venta del estadio y sino tenemos bastante con el once titular tenemos a Reyes, Sinama y Jurado para arreglarlo.
Publicado en: www.lavidaenrojiblanco.com