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Minuto diez de la primera parte, el Bilbao arrolla a
Osasuna, sus jugadores celebran los goles con el entusiasmo propio de una
Final. Minuto tres, el Atleti como tantas y tantas veces últimamente sale
perdiendo del vestuario, no puede ser casualidad, como tampoco lo es que en el
empate, los compañeros no vayan a abrazar a Jurado, nadie está implicado en
este equipo.
El Atlético de Madrid es un despojo sobre el césped, once
almas en pena que cada uno hace la guerra por su cuenta, una guerra en la que
disparan con armas de fogueo y en la que no están dispuestos a asomarse a la
línea enemiga ni de lejos.
Era un rival de nuestra liga y una vez más no se demostró
ser mejor que el rival. Con los dos jugadores más en forma de la plantilla
fuera por lesión, la chispa duró poco más de 20 minutos. El espacio de tiempo
en el que Jurado mostró algo de interés por el partido.
El gaditano por fin era alineado en su posición natural y
tenía la oportunidad de demostrar algo, pero en este cas, ni a la fuerza ahorcan,
porque a este chico no se le pueden dar ya más oportunidades, igual que no se
le pueden dar a Cleber, Maxi, Simao o Juanito. Para eso es mejor jugar con el B
y morir con las botas puestas.
A Forlán se le puede dar el beneficio de la duda, pero el uruguayo
está mentalmente fuera del equipo. En verano le prometieron una renovación que
no ha llegado e igualmente le prometieron una plantilla compensada y de calidad
con la que competir y se ha encontrado que de nuevo las promesas eran falsas.
En este club todo es mentira, sólo queda el escudo, lo demás
es un simple sucedáneo barato, en el que es un milagro salir con vida de la
casa de un recién ascendido. No hay actitud, ni aptitud, ni ambición, los
jugadores saben quien les gobierna e incluso oyen de la boca de fiscales que
quedan dinero, así es imposible que puedan rendir.
Publicado en www.tuymilmas.com