Raúl García vio el sábado, injustamente, la quinta tarjeta amarilla, ya que lo que era un penalti clarísimo porque es Sorrentino el que arrolla al jugador navarro, se convirtió en falta en contra y amarilla para Raúl, todo fruto del desconocimiento de la jugada por parte del colegiado. La acción me pilló justo donde tengo el abono y el árbitro estaba de espaldas...
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